Axel Kicillof
El viceministro de Economía, Axel Kicillof, en el Senado de Buenos Aires (Argentina).

Un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos levantó este miércoles la suspensión cautelar de los pagos a tenedores de bonos argentinos que habían rechazado los canjes de deuda soberana ofrecidos por Buenos Aires. La decisión, confirmada por fuentes judiciales, se produjo de forma prácticamente paralela a la convocatoria por el juez federal Thomas Griesa a una audiencia en Nueva York con los abogados de las dos partes, que tendrá lugar a las 14.00 hora local.

La aplicación del fallo del juez Griesa empuja al país a la suspensión de pagos La audiencia llega después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazara el pasado lunes un apelación argentina y dejara en firme una sentencia de Griesa en un litigio planteado por fondos especulativos tenedores de deuda, que obliga a Buenos Aires a pagar una deuda de 1.300 millones de dólares que, con intereses, suma 1.500 millones.

La decisión del tribunal de apelaciones que seguía el caso visto inicialmente por Griesa se produjo una vez que el Tribunal Supremo declinó la apelación argentina. La deuda por la que los fondos demandaron a Argentina en EE UU se encuentra en mora desde la crisis económica y social de 2001 y corresponde al grupo de acreedores que no entraron a los canjes de deuda planteados por el Gobierno en 2005 y 2010, aproximadamente un 7% del total.

La aplicación del fallo del juez Griesa empuja al país a la suspensión de pagos, según dijo ayer el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof. La suspensión de pagos se produciría porque, si se paga a los fondos litigantes, el resto de los acreedores que no aceptaron los canjes también podrían demandar el cobro de bonos en mora por valor de 15.000 millones de dólares, cifra equivalente a la mitad de las reservas monetarias de Argentina.

Por ello, Kicillof anunció que Buenos Aires propondrá un canje de la deuda reestructurada, que excluye a los fondos especulativos, para cumplir sus compromisos de pago en Argentina y no en Estados Unidos.

Esto permitiría a Argentina continuar con los pagos a esos acreedores a través de bancos argentinos, en vez de girar fondos a cuentas de Estados Unidos, amenazada de embargo por una petición de los querellantes, fondos de inversión que rechazaron las refinanciaciones y que acudieron a tribunales en Nueva York.