La Audiencia Provincial ha confirmado la pena dos años de cárcel para un biólogo del Instituto Español de Oceanografía en Cantabria por acosar a un subalterno, sometiéndole, según la sentencia que ha ratificado, a una "continua, sistemática y deliberada conducta de hostigamiento y presión laboral".

En sentencia de 30 de mayo de 2014, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial ha desestimado el recurso interpuesto por este biólogo, que era responsable de la planta de cultivo de algas marinas de la sede del IEO de El Bocal en Santander, confirmando la pena de dos años de cárcel que en 2012 le impuso el Juzgado de lo Penal Número 4 de Santander por un delito contra la integridad moral en concurso con uno de lesiones.

Este biólogo deberá indemnizar con 42.000 euros al denunciante, que era un investigador subalterno del acusado en la planta de cultivo de algas marinas de El Bocal en Santander, dependiente del IEO.

Acepta la Audiencia los hechos que el Juzgado de lo Penal dio como probados, en los que se señala que el biólogo, JM.S.M, desde que en septiembre de 2005, el demandante se incorporó, en calidad de investigador, a esta misma planta, el acusado, "con la intención de causarle un menoscabo en su integridad moral y salud psíquica", le dispensó un "constante trato despectivo tanto personal como profesional, cuestionando continuamente", en privado y en presencia de otros, su capacidad para desempeñar adecuadamente su labor.

Se afirmaba que JM.S.M prohibió e impidió que este investigador pudiera realizar cualquier actividad en los proyectos que se desarrollaban en esta planta, hasta "vaciar de contenido" la función que el denunciante estaba lalamado a desempeñar en ellos, llegándole a "ocultar" información.

"collejas" y empujones

En los hechos se considera probado que el acusado le llegó a "gritar", a propinarle "collejas" en público, a aislarle de sus compañeros, imponerle las fechas de las vacaiones y difilcultarle la asistencia a cursos y congresos, entre otras.

Según relata la sentencia, JM.S.M. llegó a exigirle que fichara por él a la hora de entrar a trabajar, algo a lo que el investigador se negó, lo que llevó a que la conducta hacia él del acusado.

En 2007, durante una reunión y en el transcurso de una discrepancia sobre una cuestión profesional, le empujó con ambas manos, le cogió del cuello, mientras le decía que quién era él. El denunciante huyó del lugar y fue a refugiarse a su despacho, a donde le siguió el condenado.

Por estos hechos, se abrió en septiembre de 2007 un expediente administrativo disciplinario por acuerdo del director del IEO.

Trastorno con ansiedad y depresión

La conducta del biólogo generó en el demandante un "trastorno adaptativo mixto con ansiedad y estado de ánimo depresivo", "de gravedad moderada", por el que requirió tratamiento farmacológico con antidepresivos y ansiolíticos y psicológico durante 651 días, 483 impedido para trabajar.

Al demandante, que presenta una "fobia muy cronificada" a la presencia del acusado, el fue declarada en 2007 una incapacidad temporal.

Al condenado se le ha prohibido también comunicarse y acercarse a menos de 200 metros del domicilio, centro de trabajo del investigador y "cualquier otro lugar" que éste frecuente durante 4 años.

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