El 3,95% de las personas ocupadas o que trabajaron en el último año en Cantabria, un total de 10.300, declaró haber tenido un accidente en jornada laboral o en el trayecto de su casa al trabajo o viceversa (accidentes 'in itínere') en 2013, lo que supone cuatro décimas más que la media (3,5%), según el módulo de siniestralidad laboral de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El porcentaje se reduce un punto, al 2,95%, si se tiene en cuenta solo a aquellos trabajadores en los que el accidente les produjo lesiones, que ascendieron a 7.700 en Cantabria. Con todo, también es superior al registrado en España, que es del 2,8%.

Por sexos, el 4% de los accidentes durante la jornada laboral o en trayectos en Cantabria correspondió a hombres (5.600) y el 3,89% a mujeres (4.700). Respecto a los que produjeron lesiones, también la mayoría (el 3,12%) correspondieron a hombres (4.400) y el 2,75% a mujeres (3.300).

Mientras, en Cantabria, un 31,12% de las personas ocupadas o que trabajaron anteriormente (un total de 25.200) dice haber tenido alguna enfermedad provocada o empeorada por el trabajo, lo que supone 5,5 puntos porcentuales más que la media nacional (25,6%).

En este caso, el mayor porcentaje (31,3%) corresponde a mujeres (un total de 13.400) y el menor (30,9%) a hombres (11.900).

Además, el 37,8% (9.500 personas) afirma que esta enfermedad laboral limita considerablemente sus actividades cotidianas, el 33,55 (8.500 personas), que lo hace "en cierta medida" y el 26,8% (7.200) opina que no le limita "en absoluto".

En España, el 3,5% de las personas ocupadas o que trabajaron en el último año declaró haber tenido un accidente en jornada laboral o en el trayecto de su casa al trabajo o viceversa (accidentes 'in itínere') en 2013.

El porcentaje se reduce al 2,8% si se tiene en cuenta sólo a aquellos trabajadores en los que el accidente les produjo lesiones y se amplía hasta el 18,7% en el caso de las personas ocupadas o con alguna experiencia laboral que sufrieron alguna enfermedad el año pasado (6,3 millones de personas).

Del total de personas que se accidentaron como consecuencia de su trabajo, el 71,3% eran asalariados del sector privado, mientras que el 11,8% eran autónomos y el 14,6% asalariados públicos. El 6,5% de los accidentes con lesión durante la jornada laboral fue de tráfico.

Por sexos, el 3,9% de los hombres y el 3% de las mujeres de 16 o más años padecieron en 2013 algún siniestro laboral, concentrándose el mayor porcentaje de accidentes entre los varones en la franja de 25 a 34 años, frente a las mujeres de 45 a 54 años, el grupo de edad más afectado en este sexo.

Atendiendo a la clasificación por sectores económicos, el sector servicios acaparó el 65% de los accidentes en jornada laboral, seguido de la industria (17,6%), la construcción (9,3%) y la agricultura (5,8%). No obstante, teniendo en cuenta el número de ocupados a nivel sectorial, en la construcción, la agricultura y la industria la proporción de accidentes es superior al peso del sector, mientras que en los servicios es inferior.

El 18,2% de las personas que sufrieron algún accidente con lesión durante su jornada laboral no dejaron de trabajar o se reincorporaron el mismo día del accidente, mientras que casi el mismo porcentaje (18,5%) volvió a su puesto entre cuatro y trece días después y el 18,4% se reincorporó entre uno y tres meses después. Por su parte, el 3,3% no esperaba volver a trabajar o su baja duró entre seis y doce meses.

Problemas óseos y musculares.

Los datos del INE revelan además que el 18,7% de los ocupados o con experiencia profesional tuvo alguna enfermedad en 2013, declarando haberse encontrado en esta situación el 17,5% de los varones y el 20% de las mujeres.

Los trabajadores que padecieron alguna enfermedad se incrementan a medida que se avanza en las distintas franjas de edad, alcanzando el 29% entre los hombres de 55 y más años y el 33,4% en las mujeres de esa misma edad.

De los más de 6,3 millones de trabajadores que enfermaron en 2013, el 21,9% sufrió una dolencia provocada o agravada por el trabajo y el 3,7%, dos o más. El resto (69,4%) cree que su enfermedad no fue motivada por su labor profesional.

Entre las enfermedades de origen laboral, las principales causas residen en problemas óseos, articulares y musculares en espalda (28,3%), cuello, hombros brazos o manos (18,5%) y caderas, piernas y pies (16,2%). Por detrás, con un 12,8%, se sitúan las enfermedades ligadas al estrés, la depresión o la ansiedad.

Casi cuatro de cada diez ocupados que tuvieron una enfermedad laboral aseguran que ésta limitó considerablemente sus actividades cotidianas. Prácticamente el mismo porcentaje (40,3%) no se ausentó ni un solo día del trabajo o menos de un día, mientras que el 19,6% estuvo de baja entre nueve y doce meses o no esperaba volver a trabajar y el 8,9% no estaba trabajando pero esperaba volver a hacerlo. Por su parte, el 2,6% faltó entre tres y seis meses y el 1,5% entre seis y nueve meses.

Algo más de 10,1 millones de trabajadores se sentían expuestos a factores adversos para su salud física, siendo el factor con mayor efecto negativo para uno de cada cuatro el riesgo de adoptar posturas o realizar movimientos difíciles en el trabajo, mientras que el 22,6% apunta al riesgo de sufrir un accidente.

Por su lado, más de 4,5 millones de ocupados declaran haber estado expuestos a factores adversos para su bienestar mental. En el 84,8% de los casos, el elemento más negativo eran las presiones temporales o la sobrecarga de trabajo, situación que afecta más a los hombres que a las mujeres, mientras que el 10,1% afirmaba haber sufrido violencia o amenaza de violencia y el 5,1% acoso e intimidación, porcentaje que sube hasta el 6,1% entre las mujeres.

Consulta aquí más noticias de Cantabria.