El acusado de ocultar a su pareja que tenía VIH ha negado haber mantenido una relación sentimental y contactos sexuales con la demandante, asegurando que sólo les unía una "estrecha amistad". Además, ha afirmado que "en ningún momento" le ocultó la enfermedad y ha explicado que la chica le confesó que era portadora del virus pocos meses después de conocerla, una versión que no coincide con ella.

En contraposición a la declaración del acusado, al que le fue diagnosticado el VIH en el 2000, la denunciante ha asegurado que comenzó a mantener relaciones sexuales con el acusado "en febrero o marzo" de 2007 —lo conoció "a finales de 2006"— hasta abril de 2014, aunque con interrupciones.

De hecho, en ese tiempo, han tenido varias rupturas por los "celos" de él, porque, según ella, era una "mentiroso compulsivo" y por episodios de malos tratos. Por esto último, ella le denunció y el hombre fue condenado en dos ocasiones por violencia de género y ha llegado a estar en prisión.

Por su parte, el acusado ha insistido en el juicio en la Audiencia Provincial que nunca han sido pareja y tampoco han mantenido relaciones sexuales a pesar de que ésta se lo propuso en agosto de 2007 durante un viaje a Perú, país de donde era ella, a los pocos meses de conocerse. Ha explicado que él se negó porque ella "no le atraía" y porque "no estada dispuesto" a mantener sexo con "nadie" por su enfermedad.

Además, ha señalado que en ese viaje a Perú la denunciante "le vio los medicamentos" que llevaba por su enfermedad, si bien, a renglón seguido, ha confesado no haber tomado medicación desde 2004 a 2011.

En su declaración, el acusado también ha asegurado que ella le confesó entonces que era portadora del virus VIH pero que "no le importaba".

"estaba dentro de ella para toda la vida"

Esto tampoco ha coincidido con la versión de ella, que ha asegurado que cuando llegó a España en 2006 no tenía VIH y ha explicado que, de hecho, para entrar en el país tuvo que hacerse unas pruebas exigidas por el Consulado para comprobar que no tenía enfermedades como el SIDA o la hepatitis.

Ha relatado que sospechó que el acusado podía tener VIH a raíz de una ruptura en 2011, cuando, tras denunciarle por malos tratos, acudió a la casa que vivían para recoger sus cosas y borrar fotos del ordenador y descubrió que en el historial de búsquedas de internet había entradas sobre remedios caseros para contrarrestar el virus.

La chica ha señalado que entonces recordó que cuando se enfadaban el acusado le decía que él "estaba dentro de ella para toda la vida" y "donde vaya".

Tiempo después ella acudió a hacerse las pruebas, que fueron positivas y meses más tarde presentó la denuncia. Ha explicado no lo hizo porque pensaba que se iba a morir.

A preguntas de la fiscal, de su abogada y del propio juez sobre las razones por las que volvía con él, la denunciante ha explicado que él le "chantajeaba" con vender una casa en Perú, en la que vivían sus hijos y su madre, que ella le había transmitido de forma "ficticia" para no tener que darle parte de ella a su exmarido.

También ha asegurado que él le amenaza con desvelarle a la familia de ella la enfermedad, algo que ella no quiere.

"no se puede decir cuándo" fue el contagio,

Según los peritos

En la vista han declarado los peritos judiciales que han examinado historial médico de la denunciante, pero solo desde 2006, fecha en la que llegó a España, cinco años antes de que le fuera diagnosticado el virus.

Ha explicado que "no se puede decir cuándo" se infectó de VIH la denunciante. Ha explicado que en el historial examinado no consta que ésta acudiera al médico con ningún síntoma o patología para hacer sospechar de VIH, salvo en 2009 cuando acudió por cansancio.

A preguntas de la acusación sobre el estado en que se encontraría la chica si estuviera contagiada antes de conocer al acusado sin recibir tratamiento durante esos años, la perito ha señalado que esta enfermedad "no tiene normas matemáticas" y "puede ser" que, a pesar de no tomar medicación durante el periodo, se encontrase en fase asintomática como ahora.

El escrito del fiscal

El fiscal considera al acusado autor de un delito de lesiones y pide para él una pena de nueve años y tres meses de prisión.

Según relata el escrito de acusación de la fiscal, el acusado "ocultó en todo momento" a su pareja que era portador del virus pese a mantener relaciones sexuales con penetración sin utilizar preservativo para evitar el contagio y "a sabiendas" del riesgo de transmisión sexual de la enfermedad.

Finalmente, a la mujer se le diagnosticó en marzo de 2011 que era portadora del mismos virus, el cual, según la fiscal, le transmitió el acusado.

La mujer contagiada se encuentra en estadio A2 de la enfermedad, fase asintomática, y se encurtes sometida a un tratamiento farmacológico con antirretrovirales que ha de continuar de forma crónica ya que en otro caso —apunta la fiscal— la enfermedad evolucionaría a sida y a la muerte.

El fiscal señala los efectos secundarios que conlleva el tratamiento, como fatiga, náuseas, vómitos o diarreas, entre otros, además del "gran impacto sobre la vida psíquica" que provoca en el paciente y las "implicaciones sociales". De hecho, en el juicio, la denunciante ha asegurado estar en tratamiento psicológico.

Para la fiscal, los hechos son constitutivos de un delito de lesiones agravado por causar a otro grave enfermedad, concurriendo, a su juicio, la agravante mixta de parentesco.

Por todo ello, pide los 9 años y tres meses de prisión y una indemnización de 60.000 euros por el perjuicio físico y psíquico causado.

Por su parte, la acusación particular pide diez años de prisión y una indemnización de 90.000 euros.

Consulta aquí más noticias de Cantabria.