'La habitación azul' (i) de Picasso y su "cuadro fantasma" (d).
Un grupo de científicos ha descubierto, bajo el cuadro La habitación azul de Pablo Picasso, el retrato de un desconocido. COLECCIÓN PHILLIPS

La colección Phillips es un coqueto museo, situado en la esquina de una calle residencial en Washington. En sus paredes cuelgan obras de artistas de la talla de El Greco, Vincent van Gogh, Henri Matisse, Mark Rothko o Pablo Picasso. Y es precisamente un lienzo de este último comprado en 1927, La habitación azul, el que acaba de convertirse en noticia: los expertos han descubierto otro cuadro oculto bajo la pintura.

Los expertos intentan ahora descubrir quién es el desconocidoCreado entre 1901 y 1904 y perteneciente a su época azul, La habitación azul es la preciosa mirada de Picasso a una joven desnuda bañándose en su dormitorio. Pero hay algo más que una mujer, una ventana por la que entra la luz o una alfombra multicolor: bajo todos ellos se esconde el enigmático retrato de un hombre con corbata, tres anillos y la cara apoyada en su mano derecha.

Con raya al lado izquierdo, mirando de frente al pintor y recostado sobra una butaca o sofá, el retratado de un desconocido al que, más de cien años después, los expertos quieren poner nombre. La habitación azul está siendo estudiada con rayos infrarrojos, la imagen ha sido difundida y ahora queda resolver un acertijo digno de una novela o película de misterio.

Motivos económicos

Como explica Manuela Mena, jefa de Conservación del Museo del Prado especializada en Goya, este tipo de descubrimientos es y será habitual porque "es algo normal" que los artistas reutilicen lienzos. Unas veces por motivos económicos, otras por escasez de material, en infinidad de ocasiones los genios de los lienzos empleaban lienzos sobre los que ya habían pintado o, como añade Mena refiriéndose a Goya, "hasta usaba cuadros de otros autores, no demasiado buenos y comprados en ferias, para aprovecharlos después".

Los avances científicos permiten descubrir cada vez más "cuadros fantasmas"Por eso, y porque los avances científicos permiten indagar cada vez más, la lista de "cuadros fantasmas" es creciente. Isabel de Portugal (1548), obra de Tiziano expuesta en el Museo del Prado, oculta una figura femenina. La condesa de Chinchón (1800) y Retrato de Don Ramón Satué (1823), ambos de Goya y en el Museo del Prado, también esconden sorpresas: el primero oculta la cara de Godoy bajo los pies de la retratada y, en el segundo, se esconde un misterioso militar francés.

Los ejemplos son innumerables, como lo deben ser todavía más los casos por descubrir. En 2008, por ejemplo, un equipo de científicos holandeses, belgas y alemanes usaron un acelerador de partículas para encontrar en una escena campestre de Van Gogh (Parche de hierba, 1887) el anónimo rostro de una campesina: la explicación fueron los problemas económicos del pintor, del que ya han salido a la luz otros casos similares. Con Picasso, lo mismo: hace un año y medio el museo Guggenheim de Nueva York informó de que debajo de Mujer planchando (1904, también perteneciente a su época azul) sonreía, cabeza abajo, un hombre con bigote que podría ser el escultor Mateu Fernández de Soto, íntimo amigo del autor.

Otro fenómeno: el "pentimento"

Todos los casos mencionados implican la reutilización de un lienzo sobre el que el artista ya había dibujado algo. Otra cosa es el llamado "pentimiento", arrepentimiento en italiano, todavía más frecuente en el arte.

Los "pentimenti" son alteraciones del cuadro realizadas por el autor, correcciones sobre lo que estaba pintando o cambios de idea (por eso el término "arrepentimiento") durante la realización de la obra.

Para encontrarlos, a veces, basta con mirar la obra: es el caso de, por ejemplo, el famoso retrato Felipe IV a caballo de Velázquez, donde se ha destacado en infinidad de ocasiones la presencia de seis patas. Otros casos, como el Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa de Van Eyck, se han revelado gracias al empleo de rayos infrarrojos.