Las fuerzas de seguridad de Pakistán han acabado este lunes con el último foco de resistencia del comando talibán que llevó a cabo un asalto de casi 12 horas al mayor aeropuerto del país, según ha informado una fuente policial.

Un agente de la comisaría cercana al aeropuerto internacional de Karachi, en el sur, ha asegurado que ha sido abatido el último de los 13 atacantes que asaltaron el recinto y provocaron la muerte de otras 17 personas.

Fuentes policiales afirmaron cerca de las 9.30 hora local (4.30 GMT) que tres insurgentes estaban atrincherados en un hangar. Los otros diez integrantes del comando habían fallecido, tres de ellos al hacer estallar cargas explosivas.

Además de los diez atacantes murieron nueve miembros de la seguridad del aeropuerto, tres de las fuerzas de seguridad y cinco trabajadores. Al menos otras 23 personas resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad.

La acción armada fue perpetrada por hombres vestidos con uniformes falsosVarias columnas de humo eran visibles desde el exterior de las instalaciones, que fueron rodeadas por un amplio despliegue de fuerzas de seguridad y cerradas al tráfico aéreo, que fue desviado a aeropuertos como el de Nawabshah, en la misma provincia de Sindh. Los otros dos principales aeropuertos del país, en Islamabad y Lahore, fueron puestos en estado en máxima alerta.

La Policía asegura que los atacantes entraron hacia las 23.00 horas (19.00 GMT) en el recinto y, según medios locales, lo hicieron disfrazados con uniformes del cuerpo de seguridad aeroportuaria. Mostraron tarjetas de identidad falsas para acceder al aeropuerto, donde comenzaron a lanzar granadas y a disparar, tras lo que se inició un tiroteo, según el diario local Dawn.

Los pasajeros, a salvo

El primer ministro del país asiático, Nawaz Sharif, ordenó a los Rangers que garanticen la seguridad de los pasajeros y en el despliegue para rodear a los atacantes participaron miembros de este cuerpo paramilitar, del Ejército y de la Policía, entre otras fuerzas de seguridad.

Las fuerzas de seguridad permitieron la entrada de equipos de rescate para evacuar al personal que trabaja en las instalaciones y a los pasajeros a zonas seguras. A pesar de informaciones difundidas por medios locales, los asaltantes no llegaron a ocupar ninguna aeronave, aunque sí hubo disparos alrededor de los aparatos y el Ejército informó que todos los pasajeros habían sido desembarcados.

En el ataque sufrieron daños al menos tres aviones de las compañías PIA, AirBlue y de una aerolínea extranjera de mercancías.

Fuentes oficiales citadas por el rotativo aseguraron que la acción armada se desarrolló en tres puntos distintos, incluida la pista del aeropuerto, y que había varios suicidas entre el grupo.

El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, ordenó una investigación sobre el ataque.

Karachi es la ciudad más poblada de Pakistán, con cerca de 20 millones de habitantes, y la que mayor índice de muertes violentas registra en el país, debido al crimen organizado, la violencia sectaria y los grupos insurgentes. Este ataque a una instalación civil es una de las mayores acciones de los últimos años a cargo de la insurgencia, que hace tres años atacó una base aérea en Karachi en un asalto que duró 17 horas y dejó una veintena de muertos.