Directores generales de Educación
José Luis Pérez Iriarte y María Antonia Ozcariz Rubio (Foto: Jorge París) JORGE PARÍS

¿Qué novedades nos esperan para el próximo curso?

Pérez Iriarte: La pieza más novedosa es la materia Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que estará en varios cursos con diferente denominación y se irá incorporando con las nuevas etapas reguladas por la LOE.  Se debe a la necesidad de reforzar la educación en los valores de la convivencia y del respeto a la pluralidad y responde a una demanda de instancias internacionales que han trabajado sobre este asunto y que vienen exigiendo que la asignatura esté en las prioridades de las políticas educativas. Son contenidos con el respaldo científico de la Filosofía, el Derecho y la Ciencia Política.

Ciertos sectores se oponen a ella (Iglesia y comunidades gobernadas por el PP, entre otros) e incluso llaman a la objeción de conciencia como el Foro de la Familia...

P. I.: Lo vemos con tranquilidad y perplejidad. Entendemos que los valores de la nueva materia son de la Constitución y Derechos Humanos, por lo tanto cabría pensar que la objeción de la educación de esos valores es tanto como objetar los valores mismos. Pero estamos convencidos de que eso no va a llegar demasiado lejos más allá de alguna actitud más o menos testimonial. En la gestación de esta nueva materia participó gente muy distinta como Amnistía Internacional, ONG de muy diverso tipo y hasta la federación de religiosos de la enseñanza. No es una cuestión que se haya tomado desde una determinada perspectiva, ya que es una perspectiva muy variada. Estamos muy tranquilos. Es una materia absolutamente necesaria, obligatoria y con horas mínimas. La educación en última instancia tiene como objetivo formar ciudadanos competentes, críticos y libres en última instancia.

Ozcariz Rubio: Estos partidos dijeron que se limitarán a no complementar horario en lo que corresponde a la competencia autonómica.

¿Qué otros cambios significativos trae la LOE?

O. R.: La mayor novedad en lo que se implanta el próximo año sería la introducción de la primera lengua extranjera desde el primer curso de educación primaria con una carga horaria muy superior a la que ha venido teniendo en las enseñanzas mínimas del sistema actualmente en vigor. En secundaria, en tercero, lo más novedoso es la posibilidad de implantar la diversificación curricular.

¿Y la religión?

O. R.: En secundaria tendrá 35 horas menos y existe por primera vez la posibilidad de que aquellos alumnos que no deseen cursar religión en su faceta confesional o aconfesional (historia y cultura de religiones) puedan optar por tener una atención en el centro que no sea estudiar esto.

¿Los idiomas siguen siendo nuestro punto débil?

O. R.: Según la manera en la que se enseñe, contribuirá mucho a que se mejore. Hemos puesto en marcha diferentes iniciativas con el inglés, como colonias de inmersión lingüística, aumentar las ayudas para cursos en el extranjero y convenios con las comunidades para el reciclaje de profesores en lenguas extranjeras.

¿Quitaremos déficit?

O. R.: Yo espero que sí, pero quiero aprovechar para hacer énfasis en que no todo el déficit viene por el modelo de enseñanza. Parte importante sí, pero otros factores ajenos a la educación también contribuyen. El hecho de que el cine esté doblado en ciertos países es una ventaja. En Portugal, por ejemplo, se produce una exposición a la lengua que aquí no es posible.

Respecto a los alumnos que deben estudiar otras lenguas como el catalán, valenciano,... sin ser de estas comunidades, ¿Qué apoyo reciben al estudio?

O. R.: Las competencias en lenguas propias corresponden a las comunidades y la situación en cada una es distinta. En el País Vasco hay modelos lingüísticos diferentes; en Cataluña está lo que se llama "inmersión lingüística"; pero suelen ser sensibles para el alumnado de fuera con programas de adaptación y suele ser un proceso de transición gradual.

¿Por qué hay violencia en las escuelas?

P. I.: Los centros educativos no son islotes en la sociedad y buena parte de los conflictos se producen en el propio entorno de los centros. Por fortuna ahora se es muy sensible, más que en otros tiempos donde existían y pasaban, por desgracia, desapercibidos. El sistema debe tener instrumentos para dar respuestas positivas ante la violencia. El Plan para la Mejora de la Convivencia trata de dar a profesores y centros estos medios para tratar estos conflictos.

El papel de los padres es básico. ¿Es que ya no educan?

P. I.: Yo no sé si más o menos que antes. No soy de los que idealizan el pasado. En todo caso la educación es un reto compartido: es tarea de las familias, del sistema educativo y de la sociedad en general. Todos tenemos responsabilidad.

¿Por qué se ha propuesto quitar el cero de las notas?

P. I.: Es una convención y con evaluación continua es imposible sacar un cero. Asociar el que no haya ceros a que eso significa debilitar el rigor del sistema es una extrapolación absolutamente gratuita. Porque así, en su contrario podría decirse que insistir en el cero es insistir en los aspectos más sancionadores, excluyentes y... hay gente que parece que le gusta eso.

Los informes hablan de abandono escolar y malas notas.

P. I.: Los indicadores van mejorando, pero tenemos unos déficits históricos.

O. R.: Además, los cambios en los currículos darán mejoras en unos años.

Tampoco debemos olvidarnos de los alumnos con altas capacidades...

O. R.: El planteamiento que hacemos en la ley de atención a la diversidad se hace a la diversidad como principio general y tan diversos son los que están por arriba como por abajo.

Muchos de ellos acaban yéndose al extranjero en lo que llaman "fuga de cerebros"

O. R.: Ahora ponían en marcha el programa José Castillejos para que estos cerebros fugados que volvían de sus universidades pudieran tener una incorporación más fácil a puestos de trabajo aquí. El reto es que nadie tenga que salir, es bueno salir y volver, formarte fuera. La movilidad hoy en día como parte del proceso formativo creo que nadie la discute. Lo que no parecería razonable es que como país nos permitiéramos el lujo de perder a nuestros mejores científicos o humanistas porque sintieran que aquí no tienen capacidades de desarrollar su profesión y en eso se esta trabajando.

¿Cómo va la FP?

P. I.: Hay 500.000 alumnos en ciclos de grado medio y superior. Es un mundo muy cambiante y ahora se están actualizando los 140 títulos del sistema educativo.

¿Está cambiando la mentalidad de que la universidad es la mejor salida?

P. I.: Creo que sí. El crédito social de la FP es creciente, la inserción laboral es cada vez mayor y los empresarios están convencidos de la calidad de la formación.

Bio. José Luis Pérez Iriarte, inspector de educación y catedrático de instituto, es director general de Educación, Formación Profesional e Innovación Educativa. María Antonia Ozcariz Rubio, licenciada en Matemáticas, está al frente de la Dirección General de Cooperación Territorial y Alta Inspección.