El fiscal retira su acusación
Otegi, en el coche en el que fue trasladado ayer a la Audiencia Nacional. (Efe).
El juicio de ayer contra Arnaldo Otegi, líder de Batasuna, se define con una sola palabra: rocambolesco. Otegi estaba imputado por un delito de enaltecimiento del terrorismo, y aunque el fiscal pedía para él quince meses de prisión, a última hora decidió retirar la acusación, lo que obligó a la Audiencia Nacional a dejarlo libre.

El periplo judicial de Otegi duró todo el día. El líder batasuno estaba citado a las 10.30 horas en la Audiencia Nacional. No acudió, ya que, según su abogado, el temporal de nieve le había dejado tirado en una carretera de Burgos. El tribunal no se creyó la excusa y ordenó su inmediata detención al considerar «injustificada» su comparecencia.
La Guardia Civil le localizó a las 16.45 horas, tras peinas varios de los domicilios  de Otegi, en la casa que tiene en su ciudad natal, en Elgóibar (Guipúzcoa). Allí fue detenido y trasladado al aeropuerto de Bilbao, donde cogió un avión de la Policía que lo llevó a Madrid. Entraba en la Audiencia a las 19.45 h.

La vista fue rápida y sólo duro 30 minutos. Otegi negó haber enaltecido a ETA en el entierro de una etarra celebrado el 31 de julio de 2001 (el motivo de su imputación) y aseguró ante el juez que sólo se limitó a reivindicar el derecho a la autodeterminación «en términos democráticos». Tras escucharle, el fiscal retiró su acusación y quedó libre.

A pesar de esta absolución, Otegi tiene aún pendientes otras cuatro causas con la justicia, tres por delitos de enaltecimiento del terrorismo y la cuarta por un delito de pertenencia a organización terrorista.

Enésima bronca política

Antes de conocer esta decisión judicial, la política antiterrorista volvió a enfrentar ayer por enésima vez al Gobierno y al PP.

La batalla dialéctica se libró una vez más en el Congreso. Los populares acusaron al presidente Zapatero de «resucitar a Batasuna» y de no hacer nada para «evitar que este partido ilegalizado se presente a las elecciones de mayo». Ángel Acebes fue el más duro, al afirmar que el Ejecutivo «quiere a De Juana y a Otegi en la calle y a Aznar en el banquillo», en una clara alusión a las voces socialistas que apoyan el procesamiento de Aznar por crímenes de guerra en Irak.

Zapatero, por su parte, fue categórico al asegurar que «la ley de partidos se cumplirá» y que «todas las candidaturas que se presenten a las elecciones de mayo cumplirán esa ley». La vicepresidenta De la Vega recordó que a día de hoy «Batasuna es un partido ilegalizado».

El alto el fuego de ETA cumpliría hoy un año

El Gobierno espera un gesto de la banda terrorista. Hoy hace un año una encapuchada, Ainhoa Ozaeta, nuera del líder etarra Josu Ternera, abría una puerta a la esperanza al anunciar en nombre de ETA un alto el fuego permanente.

Estos 365 días han dado para mucho. La tregua sólo duró nueve meses, ya que ETA la rompió el 30 de diciembre con un atentado en el aeropuerto de Barajas en el que murieron dos ecuatorianos. El bombazo provocó lo que hoy parece una fractura insalvable entre PP y PSOE, y, por ende, entre la sociedad española; fractura que se agrandó aún más tras la decisión del Gobierno de concederle el segundo grado al etarra De Juana Chaos.

La política antiterrorista ha dado este año mucho juego al PP, que en cinco ocasiones ha salido a la calle en contra del Gobierno. Éste, por su parte, no pierde la esperanza y, como ya publicó 20 minutos el 13 de marzo, espera un gesto inminente de ETA, que se podría concretar hoy o en próximas fechas, como una entrega simbólica de armas.

El presidente navarro mete al Rey en el debate político

Al asegurar que Juan Carlos está comprometido con su regimen foral. El presidente de Navarra, Miguel Sanz, de UPN (marca local del PP en esa comunidad), involucró ayer al Rey Juan Carlos en el debate político que se ha abierto por una hipotética unión entre el País Vasco y Navarra.

Sanz, que acusa a Zapatero de pactar con ETA el futuro de Navarra en una supuesta negociación, aseguró ayer que «puedo dar fe» de que el Rey «está plenamente comprometido con el régimen foral de Navarra y en ningún caso aceptaría ninguna veleidad que lo pueda poner en duda». Vistiendo sus palabras de cierta solemnidad, afirmó que le consta ese compromiso real de primera mano.

El PSOE pide su dimisión

Los socialistas, por su parte, han pedido su dimisión y le han tildado de «incompetente, incapaz e irresponsable». El PSOE ha recordado que «la Corona está al margen de la disputa política» y ha acusado al PP de «intentar apropiarse de símbolos que son patrimonio de todos los españoles».