Roger Ballen lleva al límite el tenebrismo en su nuevo fotolibro, "El manicomio de los pájaros"

  • Kafkiano y turbio, el fotógrafo estadounidense residente en Sudáfrica presenta su obra más personal y, al tiempo, la más cercana a la pesadilla.
  • Hizo las fotos, teatralizadas e interrumpidas con pinturas y dibujos que parecen fruto de un vudú, en una chabola de un suburbio de Johannesburgo.
  • Las aves poblaban el espacio, utilizado por Ballen como estudio artístico, prisión, refugio, estercolero y clínica mental para enfrentar a sus demonios.
Ballen teatraliza los escenarios y añade a las fotos pinturas, esculturas y dibujos
Ballen teatraliza los escenarios y añade a las fotos pinturas, esculturas y dibujos
© Roger Ballen - "Asylum of the Birds" by Roger Ballen (Thames & Hudson)

"Las aves enlazan el cielo y la tierra", dice Roger Ballen en el cortometraje que rodó como apoyo audiovisual para su último proyecto, Asylum of the Birds (El manicomio de los pájaros). Las imágnes muestran al fotógrafo, nacido en Nueva York en 1950 pero residente desde 1974 en Sudáfrica, paseando por un vertedero de basuras superpoblado por aves, recorriendo cacharrerías en busca de basura metálica o biológica, circulando por polvorientas carreteras en un automóvil con una piraña disecada colocada en mitad del salpicadero...

Este ha sido el camino diario durante los últimos seis años, explica Ballen, para llegar al "manicomio de los pájaros", una chabola de la que no quiere dar la ubicación exacta situada en uno de los ardientes y peligrosos suburbios de Johannesburgo. El lugar está rodeado de campamentos de desheredados, depósitos de residuos mineros y yermos donde hombres muy flacos trocean el cadáver de un vacuno aprovechando la única sombra en kilómetros. En el manicomio, fabricado con chapas y restos de difusa procedencia, Ballen entra en un "universo paralelo" situado "más allá de la realidad".

Restos de una civilización arcana

Asylum of tbe Birds, que acaba de publicar Thames & Hudson [144 páginas, 32 libras esterlinas, aún no hay PVP en euros], es el fotoensayo más personal de un fotógrafo tenebrista, desasosegante y amigo de circular por territorios donde rigen la violencia, los sueños y las sombras. El fotoensayo tiene tanto de montaje escenográfico como de serie documental sobre el campamento de una civilazación arcana y no precisamente cuerda.

En la chabola, que Ballen entiende como un estudio artístico, una prisión, un refugio y una clínica mental donde enfrentarse a los demonios, el artista da refugio a parias, homeless, enfermos y ancianos. A cambio de la habitación y la comida, les hace fotos mientras intercambian espacio con centenares de aves, desde carroñeras hasta palomas, gallinas o pericos. Algunos cerdos, ratones y perros completan el aberrante escenario.

Conectores que compiten con la mente

"Mis fotos son espejos, reflejos, conectores que compiten con la mente y la realidad", dice este provocador y duro experimentador que desde hace medio siglo ha intentado definirse mediante arquetipos inconscientes y viajes a la esencia más profunda del ser humano. "Hacer fotos es fundamentalmente un viaje psicológico y existencial. Si un artista es alguien que dedica su vida a intentar definir su ser, creo que se me puede llamar artista", dice.

Las imágenes en blanco y negro de Asylum of tbe Birds, la obra más personal de Ballen y la más marcada por la negrura de las pesadillas, están impresas sobre papel y como tal pueden ser llamadas fotografías, pero en el caso de este creador aislado y fuera de las corrientes en boga el término es equívoco.

Ballen teatraliza los escenarios y añade a cada set pinturas, esculturas y dibujos que parecen fruto de un vudú o un ceremonial panteísta. Parte de los monigotes y grafitos pintados sobre las chapas y cartones de la chabola son realizados, por indicación de Ballen, por alguno de sus invitados, los seres que viven como prisioneros en el manicomio. "Las aves son más difíciles de controlar. No esperan, son impredecibles", dice con humor negro el artista.

Colaboración con Die Antwoor

Las obras anteriores de este tipo amante de la rareza, lo siniestro y la literatura de Kafka, incluyen Platteland (1994) una serie de retratos de personajes anómalos encontrados en el interior de Sudáfrica; Shadow Chamber (Cámara de sombras, 2005), donde empezó a usar las fotos para crear metáforas sobre las zonas obscuras de la mente, y Roger Ballen - Die Antwoord, una recopilación de su trabajo en colaboración con el grupo de rock sudafricano, para quienes dirigió el videoclip I Fink U Freeky.

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