Es joven y, aunque vive en casa, tiene sus gastos. Pero como no le subían la paga, de 150 euros al mes, en lugar de buscarse un trabajo, llevó a sus padres hasta la Audiencia Provincial.

Responde a las iniciales de M. A. S. A. y tiene 22 años. En 2004 tal era el conflicto familiar, que los padres decidieron plantear el caso en los juzgados. El chico exigía que le pagasen la matrícula y los libros de la Universidad y que le entregasen en efectivo el dinero de su alimentación y de su ropa. Su padre, en paro, sólo recibe 700 euros al mes para mantener a la familia, en la que hay dos hermanos más.

El dinero es suficiente

El juez lo vio claro. El joven no tenía la razón y el dinero que percibía era suficiente. No conforme con la sentencia, M. A. S. A. recurrió a la Audiencia para conseguir una paga mayor. Ahora tendrá que aguantarse con los 150 1 al mes o buscarse la vida para costearse sus caprichos porque la Audiencia provincial tampoco le ha dado la razón, ya que, según la sentencia, recibe alojamiento, comida, ropa y servicio de limpieza.