La expectación era máxima este lunes en la estrecha calle Lope de Vega del madrileño Barrio de Las Letras.

Decenas de periodistas, incluidos corresponsales extranjeros, se agolpaban en la entrada del convento de las Trinitarias para ser testigos de un momento histórico. Después de cuatro años de investigación y casi 400 años de su muerte, un grupo de expertos, provistos con un georradar, se dispusieron a localizar los restos del escritor más universal, Miguel de Cervantes, enterrados el 23 de abril de 1616 en dicho convento.

Dos operarios pasaron el georradar por el suelo del altar mayor

"Es un día muy importante llevo desde abril de 2010 luchando y el hecho de empezar a buscar su tumba es un logro", expresaba a 20minutos el historiador Fernando de Prado, uno de los expertos que participan en esta investigación.

Instantes después dos técnicos entraban en la iglesia del convento con el georradar que hará una especie de "radiografía" de la estructura del suelo y de las paredes.

Estas labores de rastreo durarán unos tres días y las primeras impresiones han sido "muy optimistas". "Estaremos varios días tomando datos a una profundidad de hasta cinco metros en unos 300 metros cuadrados de suelo y paredes", explicó Luis Avial, director técnico de la empresa de prospecciones geofísicas Cóndor Georradar.

Las buenas condiciones del inmueble, en el que no hay humedad ni cal, dieron unas imágenes de "mucha calidad con una lectura de datos muy buena; estamos muy contentos y la información que nos aporte el georradar será fiable y veraz", según Avial.

El aparato se centró en la zona del altar mayor y en los laterales para buscar los restos de un varón de unos 70 años con artrosis en la espalda, la mano izquierda atrofiada, heridas en el esqueleto por impactos de arcabuz y casi desdentado. Y es que en realidad, al Manco de Lepanto no se le llegó a amputar ningún miembro.

El propio Cervantes se describió como "cargado de espaldas", es decir, con una posible artrosis, "de nariz curva y con solo seis dientes".

La información que nos aporte el georradar será fiable y veraz"

Los investigadores también aseguran que tienen la certeza de que los restos nunca salieron de las Trinitarias. "Es un convento de clausura con poca gente enterrada y no hay posibilidades de que fueran profanados, explica Fernando de Prado.

La posibilidad de que el cadáver no aparezca está descartada para De Prado: "Aparecer tiene que aparecer si no algo se me ha pasado y la culpa sería mía", bromeaba.

Una losa con su nombre

De encontrarse los restos "no se expondrían sus huesos sino que se podría una losa con su nombre en la tumba donde está enterrado", vaticina De Prado. No obstante, el Ayuntamiento de Madrid, que en esta primera fase ha aportado 12.000 euros,  querría usar el hallazgo como un reclamo turístico de primer orden aunque "queremos ser muy cautos" y aún se desconoce cómo los mostaría el Consistorio madrileño.

Después de que el georradar tome todas las muestras, se enviará en el plazo de un mes un informe al Ayuntamiento y al Arzobispado con las conclusiones de esta primera fase.

En otra segunda fase el antropólogo forense Francisco Etxeberría llevaría las excavaciones. Después se analizarán los restos y se constataría históricamente.

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