Hija, novia y ex pareja. Euskadi ha registrado tres nuevos episodios de violencia doméstica entre el martes y la jornada de ayer. El parentesco esta vez ha cambiado, pero la víctima no: mujer y joven en las tres ocasiones.

El primero de los casos ocurrió en la mañana del martes en Deusto. Un hombre de 57 años sacó de la cama a golpes a su hija, la arrastró agarrándola del pelo por las habitaciones de la casa y le dio una severa paliza.

El agresor también la amenazó de muerte, por lo que la hija llamó a la Er-tzaintza pidiendo auxilio. Al llegar los agentes, la víctima tenía heridas en la cara y se le caían mechones de pelo de la cabeza. Según contó ella, las palizas eran frecuentes, aunque nunca las había denunciado. Incluso el padre siguió amenazándola de muerte ante los policías. Fue arrestado.

El segundo capítulo de violencia de género se dio en la madrugada de ayer en Lezama. Un joven de 19 años fue detenido por rajar con un cuchillo la cara y el abdomen de su compañera sentimental, que estaba embarazada. También le pateó el cuerpo y la cara.

Todo esto ocurrió en la casa en la que la pareja convivía y en presencia de un hijo de muy corta edad. La víctima intentó refugiarse en la cocina, pero el agresor fue tras ella.

El joven cogió el móvil de la mujer, aunque antes de marcharse de la casa lo tiró al suelo. La chica cogió entonces el teléfono para llamar a la Ertzaintza, que al rato detuvo al agresor. La víctima fue hospitalizada.

El tercer caso ocurrió el martes en Vitoria. Una mujer fue llevada a un centro de salud, después de que su ex pareja, de 23 años, la golpeara. La Ertzaintza detuvo  al joven posteriormente.

Chicas obligadas a prostituirse

Aunque el Congreso español no haya visto necesario regular la prostitución, lo cierto es que en la calle sigue habiendo víctimas. Dos hermanos rumanos, de 25 y 24 años, han sido detenidos en Bilbao por extorsionar a mujeres de su país para que se prostituyeran y les dieran parte de las ganancias. El arresto llega años después de que empezaran sus abusos. En 2005, dos jóvenes denunciaron haber sido agredidas por ambos hermanos al negarse a ser prostitutas. Ambas chicas huyeron de Bilbao por miedo. También los dos hombres robaron el pasaporte a una joven y obligaron a otra a pagar 500 euros.