Ocho apellidos vascos
Clara Lago y Dani Rovira protagonizan 'Ocho apellidos vascos' Universal

"Una película entretenida, sin más... ¡La típica comedia española!". Eso contestaba un importante crítico de este país al preguntarle, hace apenas dos semanas, sobre Ocho apellidos vascos. Eso era lo que parecía la decimoquinta película del director Emilio Martínez Lázaro: un estreno más de Universal Pictures, otra producción de Telecinco Cinema, la enésima película destinada, en estos tiempos difíciles, a pasar sin pena ni gloria por unas cuantas salas vacías.

Sin embargo... "me han dicho que hay que verla: es divertidísima", contesta ahora casi cualquiera al que se le pregunte. No en vano, hablamos de la que va camino de ser la comedia española más taquillera de la historia. Sí, es la típica comedia... Pero es histórica. Porque nunca, nunca, una película en España (ni española ni extranjera) había disparado sus cifras después de estrenarse: 2,7 millones en su primer fin de semana, 4,4 millones recaudados el siguiente... Hasta los 17,2 millones de euros recaudados hasta este lunes, incluyendo el reclamo de la Fiesta del Cine (con entradas más baratas, pero muchísimos más espectadores).

¿Por qué, precisamente, Ocho apellidos vascos? ¿Por qué no 3 bodas de más (una muy buena comedia), Vivir es fácil con los ojos cerrados (la gran vencedora de los pasados Goya) o cualquier otra? Es difícil explicar este tipo de fenómenos (si hubiera explicaciones, serían previsibles y repetibles), pero, recurriendo al número que aparece en el título de la película, sí se podrían definir ocho claves del gran e inesperado éxito español del año, del que, por cierto, los productores ya están estudiando hacer una segunda parte. "La decisión no está tomada, pero queremos grabarla y nos gustaría contar con los mismos actores", asegura a 20minutos Ghislain Barrois, consejero delegado de Telecinco Cinema, que producen el filme.

Bajo el paraguas de Telecinco

Hasta ahora, la película más taquillera del cine español es 'Lo imposible' Hasta ahora, la película más taquillera del cine español es Lo imposible, que con un presupuesto de 30 millones de euros logró recaudar, sólo en España, casi 40 millones. Ocho apellidos vascos es otra cosa (ni es una película espectáculo ni cuenta con estrellas como Naomi Watts), pero tiene algo en común con la cinta de Bayona y otros éxitos como Celda 211: la participación en el proyecto de Telecinco Cinema. ¿Qué supone eso? Entre otras cosas, una presencia publicitaria masiva de la película en el canal de televisión más visto en España y la posibilidad de llegar a millones de hogares.

El boca a boca

Eso podría justificar el éxito inicial (esos 2,7 millones de euros, ser la película más taquillera en el fin de semana de su estreno), pero no el insólito crecimiento posterior... Que se explica, una vez más, por el "boca a boca". La película gustó, y la gente se encargó de proclamarlo a los cuatro vientos, hasta convertirse en "la película que tienes que ir a ver". Su guionista, Borja Cobeaga, explicaba lo importante que es, en una comedia, estar en una sala con más público viendo una película divertida: la risa es contagiosa, y la sensación de estar pasándotelo bien se multiplica. "Desde el momento que se nos presentó la película vimos que tenía algo especial", dicen desde la distribuidora, Universal.

Necesidad de reír

"Llega en un momento sensible en el que a la gente le apetece reírse Porque esa es otra de las claves: la necesidad de pasarlo bien. Gregorio Belinchón, experto en cine del diario El País, afirma que "la gente tiene necesidad de reír, y esa es una de las pocas explicaciones que pueden dársele al éxito de la película. Hasta sus propios creadores no encuentran muchas más... Nada te asegura un éxito en taquilla, pero es indudable que mucha gente prefiere olvidarse de sus problemas en un cine y que no le recuerden las desgracias que les pasan a otros". "Llega en un momento sensible en el que a la gente le apetece reírse y pone en pantalla una serie de tópicos", explica por su parte Álvaro Augustin, director general de Telecinco Cinema.

Proximidad

"Bastaba rescatar los viejos chistes de vascos y andaluces de toda la vida", añade Luis Martínez, crítico de El Mundo, "para crear una corriente de simpatía y complicidad en el público". Mucho de eso, efectivamente, tiene Ocho apellidos vascos: todo lo que muestra la película es conocido tanto para los vascos (la película ha sido un fenómeno en los cines de Euskadi) como para cualquier español. La comparación es evidente: películas como la francesa Bienvenidos al norte o la italiana Bienvenidos al sur ya exploraron, con enorme éxito, los tópicos regionales.

Originalidad

Y, sin embargo... Ocho apellidos vascos también es original. No lo es por hacer chistes sobre un presunto estilo de corte de pelo en Euskadi (todos hemos oído alguna vez algún comentario al respecto), pero sí por contemplar, con humor, temas como la kale borroka o la independencia de Euskadi. "Me ha tocado escribir sobre decenas de películas sobre ETA y el mundo vasco", recuerda Martínez, "y había de todo: Días contados, La muerte de Mikel, Tasio... Pero nadie había hecho una comedia, una comedia así".

Oportunismo

Ha aprovechado como pocas el potencial de Internet y las redes sociales En lo que coincide todo el mundo es, sobre todo, en hablar de una película "oportuna". El famoso "estar en el momento justo y en el lugar adecuado". Ocho apellidos vascos es una película barata (en torno a los tres millones de euros), pero tiene rostros conocidos como los de Clara Lago o, sobre todo, los televisivos Carmen Machi (Aída) o Dani Rovira, célebre por programas como B&b o El club de la comedia. Como se ha mencionado, toca un tema otrora conflictivo (terrorismo, indepedencia...), pero que empieza a verse de forma algo más relajada tras el cese de la violencia en Euskadi. Y ha aprovechado como pocas el potencial de Internet y las redes sociales, con una fuerte campaña de promoción tanto en grandes medios de comunicación como pequeños blogs.

Para todos los públicos

Dicen que Borja Cobeaga, director de películas interesantes como Pagafantas o No controles y aquí coguionista junto a Diego San José (con el que se curtió escribiendo Vaya semanita, un éxito durante años en la ETB con muchas coincidencias con la película de la que hablamos) pretendía que la película fuese mucho más ácida, pero el director y los productores lo tenían claro: querían algo para un público "de entre 7 y 70 años". Lo consiguieron: Ocho apellidos vascos gusta tanto a la panda de chavalitos que van al cine como quien se va de acampada como a las parejas que ven una película antes de merendar unos churros. Tiene el toque exacto, se ubica a medio camino entre la gamberrada y el buenismo, para, al final, centrarse en una receta tan infalible como mil veces vista: el conflicto amoroso entre sus protagonistas. "La película está en sintonía con el público: es la única manera de explicar el éxito en este nivel", confiesa Barrois, de Telecinco Cinema.

¿Y la crítica?

Una película que recomiendas a tus padres, a tus hermanos y a tus hijos... ¿Y a quién le importa la crítica? Ocho apellidos vascos lo demuestra una vez más: la opinión de los críticos, sobre todo en lo que respecta a una comedia, no tiene ningún valor. El respetado Jordi Costa, por ejemplo, escribía que pese a un "arranque enérgico puntuado por réplicas tan eficaces como feroces, la película va viniéndose abajo por diversos motivos", definiéndola como "una excelente ocasión malograda". Carlos Boyero, quizá ahora mismo el crítico más famoso de España, la definía en un encuentro digital como "visible y audible, simplemente". Pero no importó... Federico Marín, de ABC, lo tuvo claro nada más salir del pase de prensa: "Es muy divertida, tiene un humor valiente, sin complejos y, al mismo tiempo, nada ofensivo. El reparto está fenomenal, el guión es fantástico y el director conoce el oficio... Una película que recomiendas a tus padres, a tus hermanos y a tus hijos... ¡Y que hasta mucha gente va a ver por segunda vez!".