Las pulseras de gomas que causan furor en el recreo

  • Desde hace más de un mes, niños y niñas comparten en los descansos escolares una misma afición: elaborar pulseras y anillos con gomas de silicona.
  • La moda, que ya causó estragos en Estados Unidos y en algunos países asiáticos, se ha extendido por todas las comunidades de España.
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Las pulseras que están haciendo furor entre los más pequeños.
Las pulseras que están haciendo furor entre los más pequeños.
Jorge París

¿Qué hay dentro de la cartera de un escolar? Libros de texto, archivador, estuche, bocadillo y, de dos meses a esta parte, una tartera cuidadosamente cerrada y repleta de gomas de colores. A simple vista, meros anillos de silicona de bajo coste. Para sus jóvenes clientes —colegiales de entre 5 y 14 años— una codiciada materia prima que ofrece, como indican sus fabricantes, "posibilidades infinitas". La principal, la de crear con ellas, a veces compulsivamente, pulseras al gusto. Pueden ser unicolores, multicolores, fluorescentes, finas, gruesas o de una tonalidad cambiante según reciban la luz del sol (estas últimas, las más deseadas).

El poder de seducción de estas bandas elásticas es tal que ha logrado transformar el patio del recreo en un improvisado taller de bisutería. Allí, en corros, los chavales muestran a sus compañeros sus últimas creaciones, intercambian consejos o aprenden de otros a elaborar los brazaletes más complicados, los que tienen más de dos caras. Y no solo las chicas: los chicos también han sacrificado minutos de balón por esta suerte de fiebre del abalorio de producción propia.

Mientras, padres y abuelos deambulan por quioscos y bazares chinos en busca de las mejores ofertas del producto (las bolsas con 300 gomas, que incluyen clips y a veces ganchillo de plástico, oscilan entre los 0,40 euros y 1,25 euros, aproximadamente). Y casi todos coinciden en que esta nueva afición, que ha contagiado incluso a algunos monitores de las escuelas y que antes de llegar a España inundó Estados Unidos y algunos países asiáticos, no les parece mal. Estimula "la creatividad, la charla y la psicomotricidad", resume Ana, madre de una niña de 11 años. De su misma opinión es Arturo, padre de Candela, que pronto cumplirá 9 años: "Estimula la imaginación, es bueno para la motricidad fina y no es caro; premiarla de vez en cuando con una bolsita de gomas que vale 80 céntimos es asequible".

La práctica también ha obligado a algún colegio a enviar circulares para disuadir a aquellos alumnos de vender su producción dentro del recinto escolar (algunos ya lo han intentado). Aunque lo más habitual es el regalo "a los mejores amigos o al chico que te gusta", aclara Cristina, que tiene dos hijas de 9 y 6 años y la casa inundada de esta nueva orfebrería.

La empresa distribuidora de artículos de manualidades Madrid Papel confiesa que el fenómeno le ha pillado desprevenida. Hace  algo más de un mes incluyó en su línea de productos las populares gomas por petición de los clientes. La enorme demanda ha agotado las existencias en pocos días. "Tenemos que esperar a principios de mes para reponer", explican.

En cuanto a la técnica, esta no requiere ni de mucho espacio ni de herramientas sofisticadas. Muchos utilizan dos bolígrafos o pinchos para elaborar las pulseras. Y Mauro y Martín, de 5 y 8 años, "los dientes", explica, sonriendo, su abuela. Aunque también existen unos útiles que ayudan en la tarea. Por ejemplo, el artilugio con forma de bastidor que incluye el juego de pulseras Creative Elasticolor, el regalo estrella de la temporada en todas las comunidades de España. El resultado, pulseras, anillos, gargantillas y tobilleras más sofisticadas que las habituales gracias a la comodidad que ofrece su bastidor para elaborarlas y a sus instrucciones. Si alguno tiene dudas, no hay problema: en Internet conviven cientos de tutoriales que orientan en el arte de hacer desde sencillas esclavas a explosivos collares con adornos metalizados.  Aquí, la imaginación manda.

Cromos, peonzas y 'stickers'

La invasión de las pulseras de gomas (que aterrizaron en las escuelas después de Navidad) ha relegado a un segundo plano a las modas que arrasaron a principios de curso.

Como cada septiembre y hasta diciembre, los colecciones de cromos reinaron en los pupitres: "Para ellos, cualquiera que tuviera que ver con La Liga; para ellas, los de Violetta y los de las Monster High", explican los encargados del quiosco instalado en la madrileña calle de Martínez Villergas, en el corazón del barrio de la Concepción.

Las peonzas también han regresado con mucha fuerza a los colegios: los mismos padres que las hacían bailar en el recreo hace un cuarto de siglo se las compran ahora a sus hijos, que las tienen disponibles en muchos más colores y materiales que antaño.

Álbumes de pegatinasAsimismo han arrasado, y siguen haciéndolo en parte, los adhesivos o stickers decorativos que se pegan en un álbum transparente (en la imagen de la izda.) y que representan animales, flores, figuras de Hello Kitty, Peppa Pig o de Mickey y Minnie Mouse, entre otros muchos. 

Y, antes, Invizimal, unas tarjetas coleccionables de realidad aumentada que representan criaturas asombrosas.

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