La sección segunda de la sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) ha condenado a la Conselleria de Sanidad a indemnizar con 50.000 euros a un menor que presenta diversas secuelas tras sufrir una herida incisa en el cráneo, que le alcanzó el cerebro, durante el parto por cesárea al que fue sometido la madre en noviembre de 2004 en el Hospital Clínico de Valencia.

El menor sufre hemiparesia (parálisis parcial) izquierda; síndrome de West (encefalopatía epilética); retraso cognitivo con disminución de la edad de desarrollo global, retraso motor y epilepsia generalizada sintomática, según consta en la sentencia, facilitada por la asociación Defensor del Paciente, que ha anunciado que la entidad recurrirá al Tribunal Supremo ya que aunque considera que la sentencia "ha hecho justicia", entiende "insignificante y ridícula" la indemnización reconocida porque "no se corresponde, en modo alguno, con las secuelas y perjuicio que sufrió el niño y que sigue presentando en a actualidad".

Según explica la entidad en un comunicado, la madre, primeriza, de 35 años y gestante de 27 semanas, ingresó en el Hospital Clínico de Valencia por dinámica uterina. En ese momento, las ecografías mostraban buen crecimiento fetal. Una rotura prematura de membranas obligó a finalizar la gestación por cesárea el 9 de noviembre de 2004, con nacimiento de un bebé de 1.280 gramos.

Inadecuado control de la herida

La sentencia considera probado que en este caso faltó el consentimiento informado para la realización de la cesárea y se le provocó al niño en el parto una herida incisa parieto-temporal derecha, que tuvo un "inadecuado control", del que derivan las secuelas que presenta el menor. Con independencia del instrumento con el que se causó la herida —que la sala cree "más verosímil" que fuera por bisturí—, y de la dificultad de una cesárea en un feto tan prematuro, el tribunal cree que se infringió la 'lex artis' en la valoración y tratamiento de la herida causada.

A su juicio, la exploración realizada fue "insuficiente e incompleta", con omisión de una "precisa exploración", ya que inicialmente se consideró que había sido una abertura espontánea de una zona suturada, cuando las resonancias magnéticas pusieron de manifiesto que era "algo mucho más importante". El niño nació con buena vitalidad, llorando, buena acción respiratoria y adecuada coloración, por lo que según un perito, es "bastante probable" la relación causa-efecto entre la herida y la hemorragia parieto-temporal que presentó.

La familia había reclamado 900.000 euros de indemnización, aunque la sala la ha establecido en 50.000 euros, "atendiendo al estado del menor y su posible evolución", puesta de manifiesto en informes del servicio que le atiende y "a falta de datos precisos, concretos y probados que justifiquen la procedencia de una cantidad mayor". La Conselleria de Sanidad rechazó en 2011 conceder indemnización a la familiar, que recurrió entonces al TSJCV.

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