Baiona despide su Arribada ‘contrarreloj’ por culpa de la lluvia
La caravela Pinta presidió ayer desde el puerto la representación teatral. (Laura González)
La caravela Pinta llegó este año a Baiona en plena tempestad. Las fuertes lluvias que se registraron en toda el área de Vigo durante la mañana de ayer estuvieron a punto de aguar la fiesta a miles de vecinos y visitantes.

Como cada primer fin de semana de marzo, la villa se engalanó para conmemorar la llegada de Pinzón, con la noticia del descubrimiento de América. Pero la lluvia amilanó los ánimos de muchos y los puestos del mercadillo medieval se quedaron solos en las calles vacías.

Ante tal diluvio, los organizadores se vieron obligados a suspender buena parte de los actos previstos. Tras el disparo simbólico de los cañones de la fortaleza, la playa Ribeira siguió desierta y la contienda entre arqueros y la tradicional lucha entre escuderos tuvo que retrasarse hasta la tarde.

Las dependencias del Ayuntamiento y los bares del casco antiguo fueron el cobijo improvisado para visitantes y actores.

«Toda la gente de las actuaciones está aquí refugiada», comentaban desde el departamento de Cultura municipal. Aún así, nadie en Baiona perdía la esperanza, «confiamos en que esta tarde (por ayer) pare de llover».

Finalmente, y contra todo pronóstico, sus ruegos fueron escuchados. Alrededor de las 15.00 horas las lluvias comenzaron a remitir y empezó la carrera de fondo.

Cuenta atrás

Con el fin de recuerpar el tiempo perdido y exprimir la tregua que ofrecieron las nubes, organizadores, autoridades, actores y vecinos retomaron las actividades que se cancelaron por la mañana. «Vamos contrarreloj desde las cuatro de la tarde», explicaba Raquel, responsable de Cultura. Pero el esfuerzo mereció la pena. Poco después de las 18.30 horas, todo estaba a punto en la Ribeira para acoger la última representación de la obra Arribada do Descubrimento.

Caos de tráfico en el medievo

Desde primera hora de la tarde y ante la tregua que dieron las lluvias en la comarca, cientos de vehículos colapsaron las entradas a Baiona. Las retenciones más importantes se produjeron a la entrada de la villa desde Vigo, a pesar del dispositivo especial de tráfico que organizó el Ayuntamiento y de las zonas de aparcamiento habilitadas en el barrio de Sabarís, para evitar que los visitantes introdujeran sus coches en el casco urbano. Los barcos desde Panxón se suspendieron por culpa del mal tiempo.