David Sainz, cineasta
El cinesta canario David Sainz, en Tel Aviv (Israel), durante la grabación de uno de los capítulos de la segunda temporada de Malviviendo. Antonio Velázquez

“No será ni una ni dos ni tres, sino tres”, es una de las frases fetiche de El Zurdo, el personaje que encarna Antonio Velázquez en Malviviendo y que lleva siempre camisetas de equipos de fútbol. Efectivamente, David Sainz está terminando de rodar la tercera y última temporada de las aventuras de El Negro y toda su alocada pandilla de marginales sevillanos. Les echaremos de menos. “Es el momento de pensar en hacer un largo sin tantas restricciones como las que tuvo Obra 67”, afirma Sainz, el director, guionista y actor nacido en 1983 en Las Palmas de Gran Canaria.

La película es una de las trece producciones encargadas por el canal Calle 13 a #littlesecretfilm, proyecto de cine independiente para emitirse en la red. Una de las cláusulas de Calle 13 era que el filme se rodara en 13 horas no consecutivas y con 13 personas en el equipo. “Es una forma de trabajar que se adapta bien a lo que estamos acostumbrados: con prisa y casi sin presupuesto, pero no por eso vamos a glorificar el low cost”.

Nos hemos acostumbrado a rodar con prisa y sin presupuesto, pero no glorifico el 'low cost'. Obra 67 tuvo el honor de ser la primera de esas películas del canal y #littlesecretfilm que se estrenara en salas el pasado 10 de enero, y con una acogida de crítica y público muy positiva. “Todos los comentarios que se hacen sobre lo que ruedo me parecen interesantes, aunque sean negativos. Ya el que haya una respuesta, de seguidores o ahora de críticos, nunca deja de sorprenderme y alegrarme”. Incluso se habla de un remake americano para Obra 67, tal vez Hollywood quiera asegurarse de que si hay otro Almodóvar en España no se le escape. “Es un propósito de la distribuidora, una opción. Sería un sueño, pero de momento nada más”.

Quizá puedan despistar las trenzas rastas y su apariencia de estar más a favor del cannabis que de las duras jornadas de filmación, pero la realidad es otra. “Trabajo el 80 por ciento de mi tiempo. Cuando no ruedo, estoy en la oficina editando u ocupándome de la preproducción”. Desde la fundación de su compañía en 2009, Diffferent Entertainment ha realizado, además de Malviviendo y Obra 67, las series El viaje de Peter McDowell (emitida en Canal Sur), que se centraba en los recorridos turísticos de un inglés por Sevilla, interpretada por Ken Appledorn (norteamericano de Detroit afincado allí que aparece en muchos de los filmes de Sainz); Flaman (Canal Sur, 2013), la historia de un quinqui que descubre de pronto que tiene superpoderes; o videoclips de artistas y grupos andaluces: Mario Díaz, La Selva Sur, O’Funk’illo. “La mayoría de ellos son amigos míos. Aunque los videoclips son entretenidos, no es lo que más me gusta hacer”.

Un futuro sin intermediarios

Se instaló en Sevilla hace once años y ha ido alimentando un sueño que poco a poco se ha convertido en realidad. “Con mucho esfuerzo, salvando muchos obstáculos, intentando conseguir un poco de dinero para continuar rodando, ya no digo para vivir”. No es que la situación sea muy boyante incluso hoy. “Hemos logrado cobrar los cinco que estamos en la productora, pero aún no llegamos a los mil euros mensuales”. Algo muy grave pasa en el cine español cuando no se presta atención a los nuevos valores, y en especial a los que aportan talento, como es el caso de David Sainz. “Internet ha democratizado todo, aunque tiene cosas en contra de la cultura, como es la piratería. Antes, te empeñabas hasta las cejas para rodar un corto. Ahora, gracias al abaratamiento de la tecnología y a las redes, es muy fácil tomar un camino alternativo, lo que hemos hecho nosotros, y llegar sin intermediarios a mucha gente. Ese es el futuro del cine español y de sus nuevos creadores”.

Desde su punto de vista, “hay que ir barriendo a los dinosaurios que están en las productoras y canales importantes, que llevan mucho tiempo en la profesión pero no saben ni descargarse el Twitter. Una persona así no es válida para tomar decisiones que supongan un cambio de rumbo en el audiovisual”, opina. Y no es que David Sainz no tenga apoyos. Antonio Dechent, sevillano de pro, uno de esos intérpretes que tanto sirve para hacer un protagonista (A puerta fría¸ de Xavi Puebla) como de gran secundario (Miel de naranjas, de Imanol Uribe), ha creído en él desde el principio. “Un día me llamó mientras estaba rodando uno de los capítulos de la primera temporada de Malviviendo”, recuerda, sin disimular su alegría al mencionarlo. “Me dijo que le gustaba mucho lo que estaba haciendo y que contara con él para lo que quisiera”. Sainz lo incluyó en las tramas de la webserie en el papel de Don Luis, un capo venido a menos con muy malas pulgas.

Hay que ir barriendo a los dinosaurios que llevan mucho tiempo en la profesión. Dechent ha sido también uno de los protagonistas de Obra 67. “Es un honor poder trabajar con alguien del que he sido fan desde que era niño, es un auténtico genio”.  Está seguro de que si tuviera un gran presupuesto para una película contaría con gran parte de los actores que le han acompañado en todas sus producciones. “Y les pagaría como es debido, porque una de las cosas que más me han dolido en estos años es no tener dinero para recompensarles como merecen”. No es hablar por hablar. Aunque David escribe y dirige todo lo que hace, los intérpretes participan en la elaboración de la trama. “Improvisamos mucho, aprovechamos la situación que se plantea y, si la idea es buena, tiramos de ella todo lo que podemos. No me importa cambiar lo que tenía planeado de antemano”.

No piensa que tenga un estilo definido. “Mi cultura se basa en las películas y series que me ha gustado ver. Por eso, siempre he tenido presente que lo que yo rodase sería aquello que elegiría como espectador”. Pero es fácil rastrear en su cine algunos referentes ineludibles. "Me marcaron mucho Pulp Fiction, de Tarantino; Toro salvaje y Casino, de Scorsese; Funny Games, de Haneke; los hermanos Coen... De la tele, ahora me he quedado más huérfano que la mar con el final de Breaking Bad”.

Lo mismo sucede con la música, un elemento importante de Malviviendo o de su  película. “No se entendería la serie sin el reggae, el ska y el flamenco callejero, son parte de su identidad; o el hip hop, en Obra 67. Trato de incluir la música adecuada a la historia que estoy contando”. De momento, lo que narran esas películas es la calle, el barrio, los personajes que pululan por la acera de un entorno deteriorado. “Creo que uno debe escribir de lo que conoce y ambientes y situaciones como los de Malviviendo, de gente que se busca la vida como puede, los he tenido cerca desde crío”. Quizá por eso es tan auténtico su mundo.

La reina de las ‘webseries’

Imagen de la <em>webserie</em> de David Sainz, <em>Malviviendo.</em>

Con 42 millones de visitas al canal Youtube, un centenar de premios internacionales, locales llenos a rebosar en la presentación de cada capítulo en distintos puntos de España.... Malviviendo ha roto moldes en Internet. Desde el inicio de la serie en noviembre de 2008 adoptamos a El Negro (Sainz), que vive de lo que saca como gorrilla, y a sus amigos del imaginario barrio sevillano de los Banderilleros: El Zurdo (Antonio Velázquez), un camello experimentado; El Postilla (Carlos Medrano), que tiene narcolepsia y se duerme mientras efectúa alguno de sus actos delictivos; y El Kaki (Tomás Moreno), un ex legionario en silla de ruedas muy hábil blasfemando e injuriando al que tenga más a mano. "Webseries españolas como Cálico Electrónico o Venga Monjas han creado escuela, abriendo un camino de humor que Malviviendo ha seguido", reconoce Sainz. Modesto, buena gente, con ingenio. Uno de los nuestros.