Emparejan a las musas clásicas del pintor Anselm Feuerbach con las modelos de Karl Lagerfeld

  • Una doble exposición en la Kuntshalle de Hamburgo auna la obra deslumbrante del pintor clasicista del siglo XIX con la serie "Mitología Moderna" del diseñador.
  • Lagerfeld encontró en la obra del artista un "ideal de belleza eterna" que decidió "actualizar" con su peculiar estilo excéntrico y 'kitsch'.
  • Feurbach pintaba mujeres de porte digno, simpleza helénica y estilo estatuario. Las fotos del diseñador están en las antípodas y el 'homenaje' linda con lo grotesco.
  • Fotogalería: Las musas de Anselm Feuerbach
  • Fotogalería: La "mitología moderna" de Lagerfeld
Retrato de Nana, una de las musas Feuerbach, y foto de Lagerfeld de la modelo Bianca Balti
Retrato de Nana, una de las musas Feuerbach, y foto de Lagerfeld de la modelo Bianca Balti
© Museum Wiesbaden Photo: Ed Restle © 2013 Karl Lagerfeld

La apuesta de la Kunstahelle, el principal museo público de Hamburgo (Alemania) y uno de los más selectos del país en pintura del siglo XIX, es, cuando menos, llamativa: adosar los cuadros clasicistas y de esplendida simpleza del pintor Anselm Feuerbach (1829-1880) con las fotos forzadas y kitsch —en la acepción española de hortera— del diseñador y aficionado a la fotografíaKarl Lagerfeld(1933, aunque la fecha ha sido puesta en duda porque, al parecer, el hombre se quita años).

La doble exposición Feuerbachs Musen - Lagerfelds Models (Las musas de Feuerbach - Los modelos de Lagerfeld), en cartel hasta el 15 de junio, deja bastante mal parado al segundo y sólo tiene una justificación: el polémico y lenguaraz diseñador es un héroe local (nació en Hamburgo) y una estrella pop de maneras excéntricas y virtudes como polemista que quizá lleve bastante público fanático a la pinacoteca.

"Erotismo y la adoración de las musas y modelos"

Según el museo, la idea es mostrar dos maneras complementarias de representación de "la belleza , el erotismo y la adoración de las musas y modelos". Por un lado, cuarenta cuadros de Feuerbach, el maestro que proponía en el siglo XIX el regreso a la naturalidad helénica, pintando mujeres de porte digno y estilo estaturio, y, por otro, una serie de sesenta fotos inéditas realizadas por Lagerlfeld titulada Moderne Mythologie (Mitología moderna) basada en la novela Dafnis y Cloe, la única obra conocida del misterioso escritor griego del siglo II Longo. El resultado de la confrontación es una derrota por tanteo abrumador del diseñador, cuyas fotos, realizadas de prisa y corriendo, sólo provocan un sentimiento, bastante habitual, por lo demás con Lagerfeld por medio: la vergüenza ajena.

La Kunsthalle insiste en que hay un "parecido" entre uno y otro cuerpo de obras y que el diseñador quería "buscar una actualización de un ideal de belleza atemporal fundado en el mundo antiguo". Si esa era la intención acaso Lagerfeld creyó que bastaba con hacer las fotos en blanco y negro para parecer clásico, porque todo lo demás —la pose artificiosa de los modelos, el mezquino olivar de la localización, el desganado vestuario y la nula idea formal de cómo encuadrar bien una foto— linda con lo grotesco y sólo puede entenderse porque al señor diseñador, millonario desde la cuna —su padre era un banquero sueco que hizo una opulenta fortuna vendiendo leche en polvo a la Alemania hambrientra tras la II Guerra Mundial—, nadie se atreve a darle un no por respuesta.

Uno de los pintores más elegantes del XIX

Asunto distinto es la otra mitad de la exposición. La selección de cuadros de Feuerbach, con cesiones de museos suizos, austriacos, alemanes y de colecciones privadas, son una oportunidad única para reconsiderar a un pintor no demasiado alabado en las historias del arte, quizá porque iba a contracorriente —era un revivalista, como dirían las publicaciones actuales de tendencias—, y, sin embargo, prodigioso tanto técnica como formalmente. Sus retratos de mujeres, casi siempre de perfil e incluso en escorzos extremos y a punto de dar la espalda al espectador, han renacido con el tiempo y ahora se le considera uno de los mejores y más elegantes pintores alemanes del siglo XIX.

El artista, que vivió en Roma y murió en Venecia porque ni en Alemania ni en Austria le entendían, pintó sobre todo a sus musas: Anna Risi, conocida como Nanna, por la que sentía una veneración inmensa, y Lucía Brunacci, que ocupó el lugar de la primera cuando Nanna dejó al maestro en 1865. Ambas eran, por cierto, mujeres de una belleza tan clásica como el pincel de Feuerbach: de pechos grandes, caderas amplias y muslos de verdad.

Las clavículas asomando

Las musas del pintor eran la antítesis de los modelos de confianza de Lagerfeld que aparecen en Mitología moderna, Baptiste Giabiconi, uno de esos efebos de aspecto asexuado al uso en la alta costura de hoy, y Bianca Balti, que muestra sin complejos como las clavículas asoman bajo sus magras carnes. De ser contemporáneo de Feuerbach, el modisto, afamado por sus críticas salvajes a los "gordos", rechazaría a las modelos del pintor porque, como ha afirmado, él "no diseña para personas con sobrepeso".

Feuerbachs Musen - Lagerfelds Models viene acompañado por la edición de los libros NANA - Anselm Feuerbachs Elixier einer Leidenschaft (39,95 €) y Karl Lagerfeld - Moderne Mythologie (48 €).

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