Dos exposiciones bucean en el universo creativo de Picasso

  • Hace unos días se vendieron en una subasta un grabado y una obra de Picasso por una cifra récord, más de 16 millones de euros.
  • Fundación Mapfre ha organizado en Madrid la exposición 'Picasso. En el taller', centrada en el taller como eje de la obra del artista.
  • En Zaragoza se ha inaugurado la exposición 'Picasso: Arte y arena'.
El taller (1934), de Pablo Picasso.
El taller (1934), de Pablo Picasso.
Michael Cavanagh and Kevin Montague / Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2014

Más de cuarenta años después de su muerte, la figura inmortal de Pablo Picasso, uno de los artistas españoles con mayor reconocimiento internacional, no abandona la actualidad. Hace tan sólo unos días, el pintor malagueño batió un doble récord en una subasta celebrada en Londres con la venta de un grabado y una obra en papel que superan entre ambas un valor conjunto de 16 millones de euros, según anunció la casa de subastas en un comunicado.

La obra Composición con minotauro llegó a los 12,45 millones de euros, alcanzando así la mejor marca para una obra sobre papel del artista español. Por su parte, La femme qui pleure I se convirtió, con una venta de 3,9 millones de euros, en el grabado de Picasso mejor pagado hasta la fecha.

Pero el arte no es sólo cosa de élites, no es necesario ser un coleccionista adinerado para disfrutar de la obra del mayor exponente del cubismo. Esta misma semana se han inaugurado en España dos exposiciones centradas en sus pinturas: Picasso. En el taller, organizada por la Fundación Mapfre en Madrid, donde permanecerá hasta el 12 de mayo, y Picasso: Arte y arena, que podrá verse en el Palacio de Sástago (Zaragoza) hasta el 4 de mayo.

La muestra de Madrid reúne cerca de 80 lienzos, 60 dibujos y grabados, 20 fotografías y más de una decena de paletas del artista, en los que se aprecia cómo el taller del artista malagueño era el eje central de toda su creación, el lugar en el que convergían su vida privada y su arte.

Las obras proceden de treinta prestigiosas colecciones públicas y privadas y de museos nacionales e internacionales, entre los que se encuentran el Philadelphia Museum of Art, el Phillips Collection de Washington, el Pompidou de París, la Tate de Londres, el Israel Museum de Jerusalén, el Museum of Modern Art de Kyoto, el Reina Sofía de Madrid o el Museu Picasso de Barcelona.

Dos autorretratos, Autorretrato con paleta (1906) y Hombre en el taburete (1969), abren y cierran la exposición, con un periodo en medio de sesenta años de vida artística, en los que Picasso trabajó en diferentes estudios, en el Bateau Lavoir, el Boulevard de Clichy, el Boulevard Raspail, la Boétie, Boisgeloup, La Californie y Mougins, su estudio final. En todos ellos, el malagueño concibe su taller como lugar de experimentación y motor de reflexión, como testigo mudo de sus variaciones estilísticas e iconográficas.

"Es el discurso de un recorrido por una parte importante de su obra", ha dicho la comisaria de la exposición, Maite Ocaña, quien ha precisado que en esta muestra se pone el foco en dos aspectos: "El taller como espacio de experimentación, y sus modelos como arquetipos que inundan toda su pintura".

Así, en ese recorrido se pueden ver múltiples versiones de sus sus cuatro musas: Marie-Thérèse, con quien tuvo una hija en 1935; la pintora Dora Maar; Francoise Gilot, madre de sus dos últimos hijos; y su última esposa, Jacqueline Roque. "En sus cuadros están ellas o su esencia, porque la naturaleza transgresora de sus pinturas, su falta de límites en técnicas y soportes, le lleva a plasmarlas también en las naturalezas muertas", según la comisaria.

Picasso y los toros

Por otro lado, en Picasso: Arte y arena se aborda la vinculación de la obra gráfica de Picasso con la tauromaquia, que fue permanente ya desde su primer grabado, El zurdo, de 1899, hasta sus años finales. Se puede considerar que la temática taurina en Picasso se debe a la influencia directa de la figura paterna, gran aficionado a la tauromaquia y responsable de que su hijo se interesara por el tema.

La exposición ofrece una panorámica de la obra gráfica de Picasso acompañada por algunas de sus cerámicas, en las que abunda el tema taurino. En la muestra se pueden contemplar además obras fundamentales de autor como su serie sobre La Tauromaquia o Arte de Torear de Pepe Hillo y algunas de sus más conocidas fotografías relacionadas con este ámbito.

Especial importancia tiene la serie de litografías, presentes en esta exposición, realizadas entre diciembre de 1945 y enero de 1946 en las que Picasso procede a una paulatina y radical simplificación de la figura del toro, partiendo de una representación realista y tradicional del animal para ir despojándola de elementos.

Junto a estas imágenes, la exposición recoge representaciones de toros limitadas a la testuz y otras que los representan de cuerpo entero o convertidos en seres  alados que juguetean, además de escenas de corrida plenas de dramatismo y movimiento.

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