'Land Scape Riverside', 2013
Una de las maquetas de refinerías de David LaChapelle Image courtesy of the artist and Paul Kasmin Gallery - © 2013 David LaChapelle Studio

Iluminadas por una luz radiante y agresiva, las estructuras no escatiman en colores corporativos, pulidas superficies metálicas y chimeneas pobladas de puntos de luz de las que emana humo blanco. El fotógrafo y director de videoclips David LaChapelle (Connecticut - EE UU, 1963) — famoso por sus fotos publicitarias y por dirigir vídeos para artistas como Elton John, Jennifer Lopez o Amy Winehouse— captura con su estilo recargado y pop las construcciones, en realidad imaginativas miniaturas, pero aún así representativas del aspecto real de las refinerías y de sus sucursales las gasolineras.

LAND SCAPE —en la galería Paul Kasmin de Nueva York hasta el 1 de marzo— es una exposición de nuevas fotografías de LaChapelle compuesta por dos series, una dedicada a refinerías y otra, a gasolineras. Tras las obras de toque entre futurista y apocalíptico hay una preocupación por hábitos y sistemas enquistados que nuestro planeta no podrá seguir soportando por mucho tiempo.

Envases que acaban en la basura en cuanto consumimos su contenido En modelos a escala hechos a mano, el artista ha utilizado cartón y una colección de materiales reciclados (latas, rulos, botes de té, cajas de huevos, pelotas de béisbol, jarras medidoras de plástico, tuppers de usar y tirar, pajitas...). Muchos de ellos son envases que acaban en la basura en cuanto consumimos su contenido y además están hechos precisamente de materiales derivados del petróleo. La selección de objetos representa el alto grado de dependencia al combustible que hemos gestado.

"Como templos luminosos"

La Chapelle realizó la serie de fotos de maquetas de gasolineras en la selva húmeda de Maui (Hawái) y la de refinerías en diferentes desiertos cercanos a la costa de California. El autor representa el conjunto de infraestructuras relacionadas con el petroleo, su producción y distribución en parajes despoblados y naturales, no en polígonos industriales. Los colores chillones y el excesivo brillo —atrayente y a la vez sórdido— chocan con la oscuridad de la vegetación o la calma de un paisaje desértico.

El excesivo brillo choca con la oscuridad de la vegetación"Estamos en un precipicio", declara en una entrevista a la publicación online ArtInfo. "No puedo imaginarme el mundo de aquí a 20 años con lo rápido que se mueve, con la atmósfera cambiando cada año y los niveles de CO2 incrementándose". Curiosamente, el autor confiesa que las visiones de gasolineras y refinerías comenzaron siendo estéticas, estructuras atractivas "como templos luminosos" y que una vez construidas y fotografiadas se presentaron ante él como amenazadoras.