Buscando piso
Una mujer observa las ofertas de pisos en el escaparate de una inmobiliaria. GTRES

En los últimos años, en plena crisis inmobiliaria, vender un piso se ha convertido en una misión casi imposible. No importa si es nuevo o de segunda mano, la crisis ha retraído la compra de viviendas hasta niveles impensables. Solo inversores, extranjeros o personas con liquidez –las que no necesitan una hipoteca– se animan hoy a comprar.

Abusar de expresiones como “oferta única” o “excepcional” generan desconfianzaDe modo que si queremos vender nuestro piso todo cuenta para inclinar la balanza de nuestro lado. En ese todo se incluye el texto, nuestro anuncio. Ya sea en una web de venta de viviendas, ya en el escaparate de una inmobiliaria, debemos lograr que nuestro anuncio sobresalga entre tanta competencia.

Desde el Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Cataluña nos dan algunos consejos para escribir buenos anuncios inmobiliarios. Para empezar y antes de ponernos a escribir debemos tener claro a quién nos dirigimos. Es importante saber cuál es nuestro público potencial para adaptar el lenguaje al suyo.

De igual modo, hay que tener claro qué nos interesa destacar. Siempre hay alguna cosa que sobresale por encima de las demás, que la diferencia de la competencia o que es de especial interés para nuestro público objetivo. Finalmente, analizar la competencia; de ese modo sabremos cómo podemos desmarcarnos para que nuestro anuncio llame la atención.

Aclarado estos extremos vamos con nuestro anuncio. Qué texto debemos escribir:

  • Un titular claro y atractivo
    Debe llamar la atención e invitar a leer. Que indique claramente y de forma concisa sus principales características. Conviene usar palabras clave para que la gente lo encuentre rápidamente en los buscadores.
  • Una imagen vale más que mil palabras
    Hay que cuidar y mucho las fotografías. Si queremos vender, el piso le debe entrar por los ojos al hipotético comprador.
  • Despertar el interés
    Esto se logra destacando las características de la vivienda y los beneficios que puede aportar al comprador.
  • Apelar a las emociones
    Si ya hemos despertado el interés con los beneficios, explicaremos a los posibles compradores lo que puede aportarles esa casa: tranquilidad, seguridad, confort, ahorro, vida familiar, etc.
  • Ni engaños ni muchos adjetivos calificativos
    Abusar de expresiones como “oferta única” u “oportunidad excepcional” genera desconfianza. Tampoco debemos anunciar cosas que no sean ciertas o no vayan a cumplirse. Perjudicará nuestra credibilidad.
  • Siempre con el precio
    Si no marcamos precio puede que los interesados iniciales no quieran perder tiempo en llamar para preguntarlo. También pueden pensar que lo omitimos porque es demasiado elevado.
  • Animar a la acción
    Debemos concluir siempre el anuncio con un reclamo a llamar, a visitar la web, la oficina, la casa… Hay que indicar a quien lee el anuncio lo que debe hacer de inmediato. Es el mejor momento para que lo hagan.
  • Nuestro contacto
    Hay que incluir un contacto de modo visible y suficientemente claro. No se trata de perder un posible cliente porque no encuentra la forma de comunicarse con nosotros.