Miles de personas abarrotaron Neptuno en una nueva convocatoria de 'Rodea el Congreso' contra el anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana, que se tradujo en una marcha por el centro de Madrid hasta Sol, donde un centenar se dividió y se dirigió a Atocha para protagonizar serios altercados que provocaron cargas policiales con 23 heridos y al menos siete detenidos, según fuentes policiales.

"La voz del pueblo no es ilegal", exclamaron los manifestantes Unas 2.000 personas comenzaron protestando de manera pacífica en Neptuno. "La voz del pueblo no es ilegal", exclamaron, de forma unánime y reiterada, los concentrados dado que la protesta no ha contado con los permisos de Delegación de Gobierno en Madrid.

Hora y media después, miles de manifestantes abandonaron en cuestión de minutos Neptuno para dirigirse a Cibeles, donde cortaron el tráfico y comenzaron a subir por la calle Alcalá con destino a la Puerta del Sol. "Como al final siempre acabamos a palos en el Congreso, hemos decidido tomar las calles y cambiar el final de esta convocatoria", indicó una de las integrantes de la plataforma convocante. En este intervalo de tiempo, el número de manifestantes creció hasta llegar a unas 5.000 personas. Hasta ese momento, todo transcurrió de manera pacífica.

Un centenar provocó disturbios

Una vez en Sol, un grupo de unas 100 personas tomó otro rumbo y rodeó la calle Carretas hacia Atocha. Allí, en la calle San Sebastián, se dirigieron hacia un coche de la Policía Municipal, al que arrojaron botes de pintura, y rompieron la luna posterior. Mientras tanto, un cordón de policía antidisturbios bloqueaba el paso para que los manifestantes, que empezaron a arrojarles botellas, no pudieran escapar.

Fue entonces (pasadas las 21.00 h) cuando comenzaron las cargas policiales —con 23 heridos, nueve de ellos ciudadanos y 14 agentes de Policía Nacional, todos leves con torceduras, contusiones o cortes, que fueron atendidos en una tienda de campaña situada en las inmediaciones de Atocha, si bien tres agentes y un manifestante fueron trasladados a un hospital— y la zona se convirtió en un campo de batalla: en la plaza del Ángel se destrozó mobiliario urbano de las terrazas y se volcaron contenedores de vidrio. Ante esta situación, los locales de la zona comenzaron a cerrar. Poco después, el grupúsculo se dispersó hacia la plaza de Santa Ana, mientras que la plaza del Ángel trataba de recobrar la calma.

Poco después volvieron las cargas policiales en Atocha que dejaron, al menos, siete detenidos y más de 40 identificados. Según la Policía Nacional, los antidisturbios controlaron la situación y a los grupos "violentos".

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