Miles de opositores al Gobierno de Ucrania han salido a las calles este fin de semana para pedir la renuncia del presidente, Viktor Yanukovich, y exigir que se firme un acuerdo comercial de amplio alcance con la UE. La fuerte represión policial ejercida en las protestas generó un toque de atención por parte de la comunidad internacional (UE y EE UU) a Ucrania, donde ha llegado a dimitir el jefe de la Policía de Kiev.

La marcha de este domingo, que ha tenido lugar en el aniversario del referéndum de independencia de Ucrania de la URSS, ha supuesto para los opositores completar "lo que no se acabó durante las protestas masivas de 1991 y 2004", en referencia a la salida de la URSS y la Revolución Naranja. "La República Socialista Soviética de Ucrania está muriendo hoy aquí. Estamos asistiendo a su funeral", resaltaron. Además, ha representado un desafío al Gobierno de Yanukovich, que había prohibido manifestarse en el centro de la capital hasta el 7 de enero.

¿Cuál es el origen de las protestas?

El giro diplomático dado por el Gobierno el pasado 21 de noviembre ha sido la gota que ha colmado el vaso de los opositores y les ha llevado a salir a la calle para exigir un cambio de rumbo en las políticas de Yanukovich. El Ejecutivo dio marcha atrás y decidió suspender los preparativos para la firma de un acuerdo comercial con la UE para retomar así el diálogo activo con Rusia y ayudar a su economía.

Esta decisión, tomada en vísperas de una cumbre entre la UE y seis exrepúblicas soviéticas —Ucrania, Moldavia, Bielorrusia, Georgia, Armenia y Azerbaiyán—, no sólo eclipsó ese encuentro, sino que provocó un enfriamiento de las relaciones entre la UE y Rusia.

Para Bruselas, el plantón ucraniano se debió a las presiones de Rusia, que advirtió de que en caso de se firmara el acuerdo tomaría medidas proteccionistas para impedir el acceso de los productos a su mercado.

¿Quiénes están detrás de las manifestaciones?

Entre los defensores de la integración se encuentran miembros del partido Libertad, del partido Patria (Batkivschina) −de la encarcelada ex primera ministra Yulia Timoshenko− y del partido UDAR, que lidera el campeón del mundo de boxeo y futuro candidato a presidente Vitali Klitschko. También apoya las protestas el movimiento Tercera República de Ucrania de Yuri Lutsenko, exministro del Interior del país.

Timoshenko fue una de las líderes más importantes de la denominada Revolución Naranja de 2004, que denunciaba el fraude electoral a favor del candidato  progubernamental Viktor Yanukovich, ahora presidente del país.

¿Qué piden los manifestantes?

Sus demandas son claras y directas. Los proeuropeos exigen la dimisión del Gobierno del primer ministro, Nikolai Azárov, y del presidente, Viktor Yanukovich. Además, reclaman que se firme el acuerdo comercial con la UE.

¿Por qué?

Para Vitali Klitschko, líder de UDAR, la negativa de Yanukovich a firmar el acuerdo con la Unión Europea podría ser considerado un acto de "traición" por el viraje de sus políticas económicas hacia Rusia. Andrey Dobrolet, un abogado de 41 años, ve en la UE "la salida del desastre" en que se encuentra sumida Ucrania, "la salida de la corrupción". "Ahora vemos los verdaderos colores de la gente en el poder", lamentó este manifestante.

Además, el rechazo de Ucrania para firmar el acuerdo se produjo después de que el Parlamento de ese país no lograra aprobar una ley para autorizar la salida del país de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, que cumple una condena de siete años, para recibir tratamiento médico, tal y como reclamó la UE para firmar el acuerdo en la cumbre.

Por si fuera poco, Timoshenko inició el lunes una huelga de hambre para reclamar al presidente Yanukovich que suscriba este pacto comercial con Bruselas.

¿Qué defiende el Gobierno de Ucrania?

Victor Yanukovich calificó las condiciones impuestas por la UE para la firma del acuerdo de humillantes, y dijo supondrían una debacle económica para el país. Kiev cifró en 160.000 millones de dólares (117.000 millones de euros) el monto necesario para la homologación de su industria y su producción, sin contar con el coste que supondría en dinero y empleo la pérdida del mercado ruso por su acercamiento a Bruselas.

¿Ha habido reacciones?

La represión policial ha generado críticas desde EE UU, la UE y países como Alemania. El Gobierno estadounidense instó a las autoridades de Ucrania a "respetar" los derechos de libertad de expresión y reunión como elementos fundamentales de una democracia "saludable", y condenó la violencia contra los manifestantes pacíficos.

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, fue claro en su comunicado: "Los ciudadanos de Kiev y de otras ciudades de Ucrania salen a la calle a favor de una Ucrania europea. Están en su derecho. Compartimos su deseo de que Ucrania sea conducida pronto hacia la UE. Nuestra oferta sigue en pie", subrayó Westerwelle.

La Unión Europea (UE), por su parte, condenó el "excesivo uso de la fuerza" de la policía en las protestas y exigió una investigación de los hechos, según un comunicado conjunto firmado por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, y el responsable de Vecindad, Stefan Füle.