Pasear al perro equivale a correr 15 minutos diarios
Dima Kahwaji junto a su hija Carla y su perra Perla.
Los animales de compañía generan a sus dueños bienestar no sólo psicológico, sino también físico. Así lo dice la Agència de Salut Pública de Barcelona en su último informe sobre el estado de los barceloneses, que demuestra el incremento del ejercicio físico entre las personas que pasean a su perro.

De hecho, acompañar una media de tres veces al día a la calle a la mascota supone el consumo de hasta 140 calorías diarias. O, lo que es lo mismo, correr cerca de un cuarto de hora.

Lo corroboran también médicos y dietistas. La doctora Montserrat Domingo, especializada en Nutrición y Dietética, confirma que, para un individuo de 60 Kg, y a una velocidad de unos 3 Km/ hora, puede consumir hasta 105 calorías diarias.

En el caso de un propietario de perro más corpulento, de unos 80 Kg, las calorías quemadas ascenderían a unas 140 a la misma velocidad de paseo.

Mejor con un perro

Pasear al perro equivale a quemar las calorías que nos aporta un bistec de ternera o un plato de pasta.Y es que 140 calorías equivalen a un almuerzo ligero.

De todas formas, Domingo recuerda que "una persona joven consume más calorías haciendo el mismo recorrido, bien porque se mueve más, bien porque se traslada más rápido".

Los expertos consultados por 20 minutos confirman que el hecho de tener un animal de compañía en casa deriva en muchos casos en la reducción de la presión arterial, el fortalecimiento de los músculos, el aumento de la movilidad y la mejora de los problemas cardiacos.

Más que una compañía

Tener un animal de compañía hace que las personas mayores se obliguen a salir de casa y a hacer un poco de ejercicio. «Se relacionan con las personas y pasean al aire libre, y esto hace que mejore su salud y su estado de ánimo», aclara Jaume Fatjó, veterinario etólogo. También los psicólogos recomiendan el hecho de tener una mascota a cargo, por el vínculo emocional que se establece con el animal de compañía. Los niños son más responsables y los ancianos se sienten acompañados.

Cuando pasearlo no supone un esfuerzo

Dima Kahwaji. Ama de casa, 41 años, dueña de un bichon frisé.

«Tengo dos hijas: Carla y mi perra»

No la deja ni a sol ni a sombra. Tiene a Perla, una perra bichon frisé, desde hace más de tres años. "Siempre la llevo conmigo, cuando voy a comprar, a buscar a mi hija Carla a la guardería o a comer fuera de casa", afirma Dima Kahwaji, una mujer libanesa que ya lleva ocho años en Barcelona y que está convencida de que un perro no puede quedarse solo en casa.

Aclara que para ella no supone ningún esfuerzo el hecho de tener que sacar a pasear a Perla. Es consciente de que tener que sacar a su perra a diario supone un desgaste físico, pero ella no lo nota. «Cuando me preguntan cuántos hijos tengo, les contesto: ¡dos!», explica risueña. A lo que su marido añade que Dima se animó a tener su primer hijo a raíz de convivir con Perla. «Para mí es mucho más que una perra, si no está en casa sientes que falta algo», dice Kahwaji. «Perla lo es todo», añade, mientras comprueba que su hija no se aleja demasiado con la correa de la perra en la mano. «Perla la vigila», cuenta.