El padre acusado de decapitar a su hija de 18 meses en Girona ha declarado este lunes —en el primer día de juicio— que la mató porque Satanás estaba dentro de su cuerpo y le pedía que lo hiciera, puesto que, según él, "cuando el demonio accede a tu interior, te controla la voluntad".

El acusado, de origen colombiano, ha asegurado, ante el jurado popular que lo juzga, que dos meses antes de cometer el crimen —en noviembre de 2011— empezó a oír voces de Satanás: "Me instaban a matarme y hacer daño a mi familia".

Marcelo R., que ha afirmado que es alcohólico desde joven porque decidió seguir los pasos de su padre, ha explicado que bebía una o dos copas al día cuando su mujer no estaba en el domicilio, aunque ha destacado que "el alcohol no tiene nada que ver con Satanás".

Así, ha justificado que la bebida "no permite controlar" el demonio, y ha considerado que sólo podía callar las voces que oía a través de oraciones, tras asegurar que es católico apostólico y que en Colombia le dijeron que Satanás existe y accede a la mente de seres humanos.

CUCHILLOS

El hombre no ha recordado cómo mató a su hija de 18 meses ni ha reconocido los cuchillos que presuntamente utilizó para decapitarla, a pesar de que ha confirmado que llamó al teléfono de emergencias 112 después de cometer el crimen y rezar, para que la policía acudiera a su casa y evitara, de esta forma, que pudiera matar a la hija mayor, tal como le exigía el demonio.

El acusado ha afirmado que se estaba alejando de Dios y que, este hecho, permitió que Satanás pudiera controlar su vida, aunque ha explicado que desde que está en la prisión no oye voces por la noche y que esta presencia del demonio también se ha ausentado durante el día.

Finalmente, Marcelo R. ha terminado su declaración pidiendo que le hagan un exorcismo porque no pudo matar a su hija mayor, como le solicitaba Satanás, tras indicar que tiene remordimientos "de un padre que perdió a su hija pequeña", y ha asegurado que cortar la cabeza es un sacrificio del demonio.

El fiscal pide una condena de 19 años de cárcel para el acusado, por el delito de asesinato con traición, mientras que el abogado de la defensa, Jordi Colomer, solicita que internen Marcelo R. en un psiquiátrico durante 15 años, porque considera que sufría un brote psicótico cuando mató a su hija de 18 meses.

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