Jared Leto en un concierto de Thirty Seconds to Mars
Jared Leto en un concierto de Thirty Seconds to Mars. EFE

Thirty Seconds to Mars, como honrando su nombre artístico, puso literalmente en órbita su último disco, Love Lust Faith + Dreams, tratado sobre "los elementos esenciales de la experiencia humana" y un ejemplo de que, por capacidad o por arrogancia, la banda de Jared Leto no teme aspirar a las cotas más altas.

En la pasada noche del miércoles, levantaron Madrid con el primero de sus dos conciertos en España: el segundo tendrá lugar en la noche de este jueves en el Pavelló Olimpic de Badalona.

"El rock puede ser pretencioso, es bueno tener ese espacio de ambición", defiende en una entrevista con el famoso actor, uno de los pocos que ha vencido los recelos del público hacia la polivalencia, consiguiendo que su carrera musical supere sus logros como intérprete dramático.

Así lo atestiguan los nueve premios de la cadena MTV (están nominados a otros tres en la próxima gala de los European Music Awards), su récord Guiness al tour más largo de una banda de rock o las largas colas de gente formadas esta noche ante las puertas del Palacio Vistalegre en Madrid.

Un punto y aparte "muy íntimo"

Love Lust Faith + Dreams, su cuarto disco de estudio, es para ellos un punto y aparte en su carrera y su elaboración estuvo muy influida por sus vivencias en Tokio, Malibú, Austria y, sobre todo, La India.

A pesar de lo grandilocuentes que puedan sonar las palabras del título, Leto considera que este trabajo es en realidad más "íntimo".

La palabra "soñar" encaja con su forma de encarar su carrera musical "El amor, la lujuria, la fe y los sueños son los elementos esenciales de la experiencia humana, igual que la tierra, el agua, el fuego y el aire lo son del mundo físico", explica a continuación el guitarrista Tomo Milicevic, sentado junto al tercer miembro de la banda estadounidense, el baterista Shannon Leto, hermano del cantante.

La palabra "soñar" encaja con su forma de encarar su carrera musical y, en su opinión, constituye una alternativa más precisa a la palabra "ambición" que se les presupone desde fuera.

"Aunque ambición suena mejor que indulgencia excesiva o moda", añade Leto, algo tocado de la garganta, respecto a los comentarios más habituales de sus críticos más feroces.

Aún habiendo alcanzado una posición de privilegio en el mercado internacional con solo cuatro discos, opinan que "siempre hay espacio para crecer" y que sus sueños pasan precisamente por mejorar más y más.

Su primer sencillo, en un cohete de la NASA

En esa línea se inscriben iniciativas como la de lanzar al espacio dentro de un cohete de la NASA la primera copia del que fue el primer sencillo del disco, Up in the air.

"Se trata de hacer algo más creativo que dejar simplemente la canción en iTunes, algo que nos sirve también a nosotros como un recuerdo inolvidable", destaca Milicevic, recreándose en aquel día del despegue.

Probablemente esa fue la ocasión en la que el trío estuvo físicamente más cerca de Marte, aunque metafóricamente no han dejado nunca de dar guerra (el nombre de la banda alude también a la deidad romana del combate).

Generosos en el arte de la provocación (como indica la "lujuria" de este trabajo), Thirty Seconds to Mars sufrieron en sus propias carnes la censura en el videoclip de Hurricane, de su anterior álbum (This is war, 2009).

¿Qué piensan de las recientes polémicas abiertas por la actitud hipersexualizada de las divas del pop? ¿Lo consideran una provocación carente de significado? "La gente es libre para expresarse. Se lo están pasando bien, simplemente", interviene el mayor de los Leto, callado durante casi toda la entrevista.