Una jueza de Sabadell avala hacer escrache al jefe para reclamar las nóminas atrasadas

  • La magistrada ha absuelto a 26 trabajadores acusados de coacciones e injurias.
  • Se manifestaron durante tres meses ante el domicilio de su jefe para reclamarle el pago de las nóminas atrasadas.
El complejo central de Mossos en Sabadell.
El complejo central de Mossos en Sabadell.
JORDI PUJOLAR/ACN

La titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Sabadell (Barcelona) ha absuelto a varios trabajadores de la empresa Construcciones Rubiovilla, que entre marzo y mayo se manifestaron ante el domicilio del dueño para reclamarle el pago de las nóminas atrasadas. De este modo, avala el escrache que hicieron pacíficamente.

En marzo, la empresa se declaró insolvente y dejó de pagar a sus 26 empleados. Es por eso que decidieron protestar ante la sede social de la empresa, que coincide con el domicilio particular del dueño, para reclamar el cobro de los sueldos pendientes. A finales de mayo, el empresario denunció el escrache ante los Mossos d'Esquadra asegurando que le habían insultado y amenazado.

Durante el juicio, el abogado del empresario solicitó que se les condenara a pagar una multa de 400 euros por una falta de coacciones y por otra de injurias, que se les impusiera otra sanción de la misma cantidad. En cambio, el letrado de los empleados, del gabinete técnico-jurídico de CC OO de Cataluña, pedía su absolución porque reclamaban un derecho de forma pacífica.

La jueza recuerda que para poder condenar a alguien por injurias, no solo se requieren expresiones hirientes, sino también la intención de menoscabar su dignidad y que se consiga. El Tribunal Supremo ya consideró, en 1996, que las expresiones injuriosas "quedan despenalizadas cuando se deduzca que el denunciado no procedió con ánimo de menospreciar sino de ejercitar un derecho, ejecutar una crítica, denunciar unos hechos".

En este caso, los empleados reclamaban el cobro de los sueldos impagados sin que conste que se usara la violencia física ni que se le amenazara ni que se le impidiera entrar o salir del edificio ni al denunciante ni a su familia. De hecho, el empresario admitió juicio que algunas veces evitó salir de casa para evitar enfrentamientos pero que en ningún momento no se sintió coaccionado y siguió con su vida normal.

Es por ello que la jueza los absuelve porque, al margen de las molestias e incomodidades, prevalece el derecho a la libertad de expresión y de manifestación de los empleados, que con gritos y pancartas reclamaban el cobro de lo adeudado. Además, la acusación no aportó ninguna prueba de que los trabajadores le llamaran por teléfono amenazándole.

"Es vergonozoso que fueran denunciados por la vía penal por reclamar cobrar", lamenta el secretario de organización de la Federación de Construcción y Madera de CC OO del Vallès Occidental, Carles Sala. Los ya exempleados de Construcciones Rubiovilla aún no han cobrado, la problemática prosigue por la vía concursal, y temen que acaben cobrando del Fondo de Garantía Salarial, "con las restricciones que tiene".

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