'Ulu's Pants', 1952
Óleo surrealista de Leonora Carrington presente en la exposición del Museo de Arte Moderno de Irlanda Private Collection - © Estate of Leonora Carrington / ARS

A los 19 años se convirtió en una figura central del movimiento surrealista, con pinturas de criaturas entre animales y humanas que habitaban sueños y pesadillas. Leonora Carrington (1917-2011) expuso en Londres y París junto a André Breton y Max Ernst, fue la única mujer a la que el dictatorial líder surrealista Breton tomaba en serio y la única a la que permitió escribir y dibujar en Antología del Humor Negro (1940), un valioso tomo con trabajos de 45 escritores prohibido por el régimen colaboracionista de Vichy.

En Santander su padre la internó en un hospital y la sometieron a electrochoques Hija de un rico industrial que se oponía a que ella fuera artista, desde pequeña dio síntomas de rebeldía y fue expulsada de dos prestigiosos colegios. Siempre animada por su madre, comenzó a forjar su carrera como artista en el París del surrealismo, empañado por la invasión nazi a Francia.

Tras la detención de Max Ernst (de quien era pareja) huyó a España y sufrió una crisis psicológica en Madrid: fue internada por orden de su padre en un hospital psiquiátrico de Santander en el que la sometieron a terapias electroconvulsivas y le administraron fuertes medicamentos. Escapó en 1941 a Lisboa y consiguió emigrar a México, donde vivió hasta su muerte en 2011 a los 94 años.

Leonora Carrington: The Celtic Surrealist (Leonora Carrington: la surrealista celta) —que se puede visitar en el Museo Irlandés de Arte Moderno (IMMA) de Dublín hasta el 26 de enero— revela la influencia de Irlanda en la obra de la artista británica, nacida en Lancashire (Inglaterra) de padre inglés y madre irlandesa.

Metamorfósis y mujeres alargadas

Es la primera gran retrospectiva de la autora en Irlanda y explora el interés por la mitología, los cuentos de hadas, el ocultismo y la alquimia que mantuvo a lo largo su trayectoria como pintora y escritora. Los organizadores ponen énfasis en la influencia que pudo tener la madre de Carrington y el folclore irlandés en el interés inicial de la autora por la imaginería fantástica, un aspecto poco estudiado en comparación con la clara presencia de la cultura mexicana que exhiben sus trabajos.

El aspecto irlandés está poco estudiado en comparación con la presencia de símbolos mexicanosLa exposición divide por temas 30 pinturas, seis esculturas, 30 dibujos y cuatro tapices. Hay escenas de metamorfósis, mujeres alargadas, seres humanos con elementos equinos o transformándose en aves... Como gran novedad, el museo acompaña las pinturas de escritos de la artista (algunos de ellos manuscritos nunca publicados) que proporcionan información sobre lo que pasaba por la mente de Carrington cuando realizó las obras.