Accidente de Santiago
Agentes de la Policía analizan los restos del tren Alvia accidentado en Santiago de Compostela en julio de 2013. EFE

El Alvia que descarriló en Santiago el pasado 24 de julio tuvo una conducción anormal desde minutos antes del descarrilamiento que acabó con la vida de 79 personas.

Según el informe de Renfe al que ha tenido acceso El País, el freno de ‘hombre muerto’ se activó en dos ocasiones en la última media hora. Este freno se activa de forma automática cuando el maquinista pasa tiempo sin accionar algún mando, pero en esta ocasión sólo se trata de una señal acústica y no de un frenado total al no existir balizas.

El País publica datos exactos del informe —que recoge los datos de la caja negra—, en los que se establece una bajada de la velocidad de 110 km/h a 48km/h en la primera ocasión. Y menos de dos minutos después, misma situación bajando la velocidad de 109 a 86 km/h. Pasados diez minutos, suena la alarma de seguridad ASFA “por superar los 201,25 km/h” y se para 47 segundos después cuando vuelve a situarse por debajo de 197 km/h.

Este jueves se conocía que el maquinista del tren, Francisco José Garzón, se había quejado a seguridad de la dificultad de la curva de Angrois. "Esa curva era peligrosa. Dije que nos íbamos a despistar y nos la íbamos a tragar. Me tocó a mí", lamentaba instantes después del accidente.