Cuando consumir pornografía es un delito que se paga con la cárcel... o la vida

  • La ejecución de una expareja del líder norcoreano por unos supuestos vídeos sexuales ha destapado la represión sobre este tema en el país.
  • El Gobierno de Corea del Norte considera este tipo de producciones como "actividades antirrevolucionarias".
  • Hace dos años, el país modificó su código penal para elevar la magnitud de los castigos a los delitos por pornografía.
La cantante Hyon Song-wol, considerada como la exnovia del líder norcoreano Kim Jong-un, fue supuestamente ejecutada en Corea del Norte junto a un grupo de músicos acusados de grabar y vender pornografía
La cantante Hyon Song-wol, considerada como la exnovia del líder norcoreano Kim Jong-un, fue supuestamente ejecutada en Corea del Norte junto a un grupo de músicos acusados de grabar y vender pornografía
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La noticia de la ejecución de una supuesta exnovia del líder norcoreano Kim Jong-un por participar en vídeos sexuales, al margen de su cuestionable veracidad, ha destapado la severa represión de la pornografía que lleva a cabo el régimen comunista.

El género pornográfico no es, desde luego, del agrado de la dictadura de Pyongyang, fiel en sus 65 años de historia al rígido estalinismo soviético y el ultraconservador confucionismo coreano como pilares básicos de un sistema de valores político y social anclado en tiempos de la Guerra Fría.

De hecho, el Gobierno de Corea del Norte considera la producción, venta y consumo de pornografía como "actividades antirrevolucionarias", revelaba esta semana el investigador Philo Kim, del Instituto de Estudios para la Paz y la Unificación de la Universidad Nacional de Seúl.

Hace solo dos años, recuerda el profesor Kim, Corea del Norte modificó su código penal para elevar la magnitud de los castigos a, entre otros, los delitos relacionados con la pornografía, que generalmente se pagan con la cárcel.

Con todo, los expertos coinciden en que este controvertido género fotográfico y audiovisual está presente en este país donde un número creciente de ciudadanos, según Kim, "intercambian habitualmente vídeos pornográficos en formato CD o USB" a pesar de la represión del Estado.

Por su parte, el académico ruso Andrei Lankov, uno de los mayores expertos del mundo sobre Corea del Norte, asegura en una de sus publicaciones que la pornografía circula en el mercado negro local en forma de vídeos que bajo diversos formatos llegan por tierra desde China.

¿Quién consume porno?

Pero, ¿quién consume porno en un país de 24 millones de habitantes fuertemente adoctrinados y, en su inmensa mayoría, escasos en recursos? "Son las élites norcoreanas, desde altos funcionarios del Partido Comunista hasta oficiales del Ejército y otras personas influyentes, quienes se pueden permitir acceder a material pornográfico", indicaba esta semana el reconocido analista político surcoreano Shim Jae-hoon.

Shim matiza, sin embargo, que en el área septentrional norcoreana, donde se despliega la extensa frontera con China, incluso los ciudadanos de a pie pueden adquirir este tipo de productos en los pujantes mercados ilegales arraigados en las cuencas de los ríos Yalu y Tumen.

Corea del Norte también es el ejemplo de que allá donde llega Internet, la pornografía se cuela fácilmente sin necesidad de arriesgadas transacciones con los contrabandistas que cruzan las gélidas aguas fluviales fronterizas.

A pesar de las escasas conexiones a Internet (la mayoría de ellas restringidas a páginas locales) con las que cuenta el país más aislado del mundo, los vídeos con escenas sexuales también circulan por sus redes informáticas, como demostró en abril el sitio TorrentFreak.

Esta página, que poco antes saltaba a la fama al detectar porno en las redes del mismísimo Vaticano, rastreó los archivos torrent alojados en direcciones IP de Corea del Norte y halló numerosos vídeos de famosas actrices de cine para adultos como la estadounidense Alice Frost o la japonesa Marica Hase.

Ejecuciones

Por otra parte, si bien el régimen norcoreano reprime seriamente la pornografía, los delitos relacionados con esta actividad "se pagan con cárcel, pero nunca con pena de muerte", sentencia el profesor Philo Kim.

Sin embargo, la semana pasada el diario conservador surcoreano Chosun Ilbo relató, citando fuentes chinas sin identificar, que la cantante Hyon y otros once artistas habían sido ejecutados por producir y vender vídeos pornográficos y por poseer biblias.

La historia de la ejecución de Hyon Song-wol, supuesta exnovia del actual líder del país, fue divulgada por medios de comunicación de todo el mundo y ha generado hasta hoy cientos de especulaciones imposibles de demostrar dado el extremo hermetismo de Corea del Norte.

Mientras, en la vecina Corea del Sur el consumo de pornografía no está sancionado, pero las autoridades bloquean las páginas con contenidos sexuales bajo el pretexto de proteger a la juventud y prevenir las violaciones y otros delitos similares.

En ese caso son también las raíces confucianistas que todavía impregnan la sociedad surcoreana, unidas a varios años de gobiernos conservadores, las que imponen este estricto veto a la pornografía raramente observado en otros países democráticos.

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