Una niña autotransplantada con células de su cordón umbilical abre el debate acerca de su conservación

E.M. no respondía a la quimioterapia ni a la radioterapia, pero su cordón umbilical llevaba tres años congelado en una clínica estadounidense. Los médicos propusieron el transplante tras descartar que el tejido del cordón tuviese genes que influyeran en la aparición de la enfermedad. Aunque los científicos afirman que no es un caso generalizable ni universal, abre la puerta a la esperanza y al debate preexistente en España sobre la regulación por ley del uso de estos tejidos.
Las células del cordón umbilical pueden curar, en algunos casos, enfermedades como la leucemia.
Las células del cordón umbilical pueden curar, en algunos casos, enfermedades como la leucemia.
NATIONAL GEOGRAPHIC

La conservación del cordón umbilical puede curar graves enfermedades, como el neuroblastoma, la aplástica o, en el caso más reciente la leucemia.

No se trata de estudios o investigaciones.

E.M, ahora de seis años, consiguió vencer a la leucemia cuando tenía tres gracias a un transplante de células de su cordón umbilical, que sus padres tuvieron la precaución de guardar después del parto, según publica la revista científica Pediatrics. Puedes descargarte aquí el informe, en pdf (inglés).

E.M desarrolló una leucemia cuando tenía tres años, y los médicos trataron de curarla con los tratamientos habituales de quimio y radioterapia.

Su situación no mejoró, sino que se agravó, por lo que los médicos propusieron en 2003 a la familia trasfundir a su hija con la sangre congelada de su cordón umbilical.

Eso sí, antes había que descartar que el desarrollo de la enfermedad estuviese ligado a factores genéticos.

En este caso, las células del cordón umbilical contendrían esos mismos genes, que podrían volver a generar linfocitos enfermos.

El tratamiento fue un éxito, y E.M. está sana tres años después.

Las células limpias del 'cáncer de sangre' que contenía su cordón umbilical se arraigaron bien y comenzaron a producir linfocitos sanos. Ahora, la niña tiene seis años y conforme pasa el tiempo descienden las posibilidades de volver a desarrollar la enfermedad.

La precaución de guardar el cordón umbilical

La familia guardó el cordón umbilical por casualidad, sin planteárselo, firmando papeles junto a los habituales en la burocracia de un parto.

El médico que tomó las muestras las mantuvo a temperatura ambiente durante un día por inexperiencia.

Los padres pagaron 760 euros en una clínica estadounidense por ingresar la sangre y 65 al año por mantener congelada.

Tres años después del parto, esta preacaución salvó la vida a E.M.

Los científicos aseguran que no es un caso generalizable. Por desgracia, no todas las enfermedades de este perfil se pueden curar guardando un cordón umbilical, ya que influyen otro tipo de factores como el genético.

La regulación en España

Con todo, en muchos países no se regula la conservación de este tejido, en forma de banco nacional (como el de órganos) o dando la posibilidad a la iniciativa de clínicas privadas (como en este caso).

Algunas familias optan en este caso por irse al extranjero para conservar el cordón umbilical con células madre. Uno de los casos más sonados fue el de los Príncipes de Asturias cuando nació la infanta Leonor.

En España, el Gobierno aprobó en noviembre un decreto para que empresas privadas puedan conservar cordones umbilicales.

La regulación de estos bancos provocó el año pasadouna polémica entre el Gobierno y la Comunidad de Madrid, ya que este ejecutivo regional aprobó un decreto sobre los bancos privados de sangre de cordón umbilical, que rechazó el Ministerio de Sanidad y que, en mayo pasado, suspendió cautelarmente el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Lo obvio es que, tras conocer el caso citado por Pediatrics, un vacío legal cierra la puerta de la esperanza a casos como el de E.M, que a día de hoy disfruta de una infancia feliz.

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