La comisión del ruido se reunió una vez más ayer y dio los últimos retoques a la nueva ordenanza, que será llevada al pleno «el próximo día 29», según confirmó el portavoz del Gobierno local, José Manuel Figueroa.

Las posturas se acercaron un poco más, aunque siguen quedando algunos flecos que podrían solucionarse la próxima semana. Uno de ellos es la exigencia de los vecinos de rebajar el límite de decibelios nocturnos en las viviendas de 30 a 25. El «acuerdo final se podría cerrar en los 28 decibelios», según Figueroa.

Pero la Asociación Viguesa Contra el Ruido no parece rendirse. Su presidente, Javier Quintana, dijo al término de la comisión que «en la próxima reunión nos gustaría traer a un técnico que les demostrara lo que supone tener un ruido de 30 decibelios en casa a la hora de dormir».

En lo que tampoco parece haber mucho consenso es en el dispositivo policial que velará por que la nueva ley se cumpla. Una de las quejas de los vecinos desde el inicio del proceso fue que la Policía no contaba con efectivos suficientes y que no acudía cuando se les llamaba para denunciar.

El Concello «no contempla, por el momento, contratar más policías», según dijo Figueroa, quien añadió que habrá «dos policías que se encarguen única y exclusivamente de este asunto».

Algo que, según subrayó Quintana, no añade nada nuevo, «ya que, en la actualidad, hay tan sólo dos personas haciendo las mediciones», señaló.

La nueva ordenanza

Dentro de la nueva ley se pueden destacar varios aspectos: La renuncia del Concello a dar más licencias para bares con música en las zonas saturadas, la prohibición de abrir bares con una separación inferior a cien metros de distancia y la obligación de adelantar el cierre de los locales media hora tanto los fines de semana como entre semana. Además, los pubs estarán obligados a contar con una insonorización adecuada. Mientras, los hosteleros siguen viendo con recelo toda esta serie de medidas, ya que creen que puede perjudicar a sus negocios.