El Equipo de Enfermería de Radiología Vascular Intervencionista de Valdecilla es pionero en la incorporación a sus competencias la colocación de reservorios braquiales subcutáneos, unos dispositivos de acceso venoso que aportan importantes beneficios a los pacientes que precisan tratamientos intravenosos prolongados e intermitentes y que en otros hospitales implantan los radiólogos intervencionistas, los anestesistas o los cirujanos.

El Hospital Universitario Marqués de Valdecilla avanza así en la ampliación de competencias de los profesionales de Enfermería, lo que conlleva beneficios para el paciente y para el propio hospital. Los reservorios de implantación subcutánea ofrecen ventajas fundamentales respecto a los catéteres exteriorizados, ya que permiten acceder al sistema venoso con mayor seguridad y resultan más cómodos para el paciente, mejorando su calidad de vida, según ha informado el Gobierno de Cantabria.

Los reservorios subcutáneos braquiales son pequeños dispositivos que se implantan bajo la piel del antebrazo y que constan de una cámara o depósito conectado a un catéter que se introduce en el interior de una vena -en el caso de los braquiales, en la vena basílica- y cuya punta se aloja en la aurícula derecha.

Estos sistemas permiten acceder de forma habitual y prolongada al árbol venoso para realizar extracción de sangre, administrar fármacos intravenosos o introducir contraste en el aparato circulatorio con fines diagnósticos, lo que resulta especialmente útil y beneficioso en pacientes que requieren punciones repetidas o tratamientos farmacológicos intermitentes durante periodos largos de tiempo: enfermos oncológicos y hematológicos que precisan tratamientos de quimioterapia, enfermos con VIH o pacientes que necesitan nutrición parenteral de larga duración.

Las enfermeras de Radiología Vascular Intervencionista tienen una amplia experiencia en la colocación de catéteres de inserción periférica (PICC) en pacientes sometidos a largos tratamientos intravenosos y ahora avanzan un paso más asumiendo la implantación de los sistemas de acceso venoso periférico de larga duración totalmente tunelizados.

Ventajas y beneficios

Los reservorios aúnan las ventajas de los PICC frente a la utilización directa de las venas periféricas (evitan las punciones repetidas, que pueden resultar dolorosas y conllevan riesgo de trombosis y de desplazamientos del catéter) con la posibilidad de mantenerlos durante años sin necesidad de reemplazarlos y, además, al estar completamente cubiertos por la piel (tunelizados), evitan la comunicación del sistema venoso con el exterior, reduciendo el riesgo de infecciones y flebitis.

Mejoran mucho la calidad de vida del paciente, sobre todo porque le permiten mayor libertad de movimientos que el catéter convencional y la inyección intravenosa se convierte en una sencilla inyección subcutánea. Los reservorios son una vía de acceso rápida y fácil de utilizar por el personal sanitario y la necesidad de cuidados de mantenimiento es mínima.

En Valdecilla, las enfermeras llevan a cabo el proceso íntegramente, desde la valoración de la necesidad del paciente hasta la implantación del dispositivo, pasando por el tipo de tratamiento a administrar, su duración y condiciones o la evaluación del capital venoso del paciente.

El Hospital de Día y el Servicio de Hematología son los que derivan a los pacientes a Enfermería de Radiología Vascular, que confirma la indicación y realiza una valoración más específica.

La inserción del reservorio se realiza en una sala de radiología quirofanizada, es decir, con estrictas medidas de asepsia, lo que implica la plena integración de la técnica y el procedimiento con el cuidado enfermero. Para garantizar la máxima seguridad y eficacia, la punción se hace guiada por ecografía y la implantación del catéter guiada por fluoroscopia.

Según la directora de Enfermería de Valdecilla, Zulema Gancedo, la implantación de reservorios braquiales es "un ejemplo de trabajo por procesos de enfermería que tienen como fin mejorar la calidad de vida del paciente y, al mismo tiempo, disminuir el coste económico y evitar complicaciones".

Por esta razón, la Dirección de Enfermería "ha apoyado este proceso firme e inequívocamente, como punta de lanza de muchos otros, de forma que la alta cualificación que pretendemos en nuestro personal de Enfermería nos permita avanzar hacia la excelencia en la atención a los pacientes".

Marta Rubio, enfermera de Radiología Vascular Intervencionista, inició a finales del pasado año la colocación de estos dispositivos, tras un periodo de formación y capacitación. Desde octubre pasado ella misma ha formado al resto de enfermeras de su equipo, que en su conjunto ha implantado más de una treintena de reservorios braquiales.

Este nuevo procedimiento ha permitido reducir la implantación de reservorios centrales (generalmente asociados a las venas subclavia o yugular). De esta manera, el paciente evita las listas de espera y pasar por el quirófano convencional, lo que supone reducir riesgos y costes.

Avanzar en complejidad

Manuel Bustamante y Juan Jordá, jefe de Sección y adjunto de la Unidad de Radiología Vascular Intervencionista de Valdecilla, respectivamente, coinciden en señalar la importancia de que la enfermería avance en la asunción de procedimientos y toma de decisiones "cada vez más complejos y con mayor responsabilidad, acordes con su cualificación profesional".

Para el jefe de Sección, resulta "muy gratificante haber sido pioneros a nivel nacional en que sean los profesionales de enfermería los que desarrollen esta técnica", lo cual "nos permite una mejor distribución de la actividad asistencial": por una parte, a los médicos "nos libera de un procedimiento, y, por otra parte, las enfermeras incrementan su nivel de competencia", explica Juan Jordá, que prevé que las indicaciones de reservorios braquiales irán en aumento.

Aunque, sin duda, señala la directora de Enfermería, el mayor interés radica en los beneficios que tiene para el paciente, ya que todo el proceso queda en manos de un solo profesional, el enfermero, un experto en cuidados, que generalmente es el más cercano a los pacientes que requieren este tipo de accesos, habitualmente enfermos crónicos que necesitan atención frecuente.

En definitiva, los reservorios subcutáneos braquiales son buenos para el paciente porque tienen menos complicaciones, ya que reducen el riesgo de infecciones, flebitis y migraciones del catéter; permiten una buena movilidad, lo que supone mejor calidad de vida; la necesidad de cuidados es mínima y pueden mantenerse durante años; suponen una vía venosa central accesible, rápida y fácil de usar, y constituyen una buena posibilidad de tratamiento ambulatorio, es decir, también aportan ventajas a los profesionales.

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