Ping Pong, 2006-2008
Uno de los óleos de Peter Doig que se exponen en Edimburgo Courtesy of a private collection

Desde 2007, cuando uno de sus cuadros, el atmosférico White Canoe (Canoa blanca), se vendió en una subasta por casi nueve millones de euros —la mayor cantidad pagada hasta entonces por una obra de un artista europeo vivo—, Peter Doig es una celebridad. Más clásico que la mayoria de sus contemporáneos en el sentido existencial (entiende que los cuadros han de ser un reflejo o un sondeo en el alma del artista), el pintor nacido en 1959 ha expuesto en los principales museos de arte moderno del mundo.

Nómada por vocación y por circunstancias vitales —nació en Edimburgo (Escocia), vivió en Canadá y Londres y, desde hace más de diez años, reside, son su mujer y cinco hijos, en la isla caribeña de Trinidad (aunque también pasa temporadas en el Reino Unido y Alemania)—, Doig nunca había expuesto en su ciudad natal. La retrospectiva No Foreign Lands (No hay tierras extrañas), que se expone en las National Galleries of Scotland, devuelve al profeta a su tierra por primera vez.

Mundos alucinados

En cartel hasta el uno de septiembre, la muestra selecciona pinturas y dibujos de los últimos diez años de un artista respetado por la seriedad con que afronta el arte y la escasa importancia que concede a la farándula que rodea al mercado. De estilo figurativo y con motivos con frecuencia basados en fot0s —Doig tiene un verdadero enganche con la cámara del smartphone—, los cuadros tienen un gran poder evocador y muestran mundos alucinados o transformados por una mirada que aspira a la trascendencia.

No hay tierras extrañas. El extraño es el viajero El título de la muestra está tomado de una cita de otro escocés que prefirió recorrer el mundo antes que permanecer anclado, el escritor Robert Louis Stevenson: "No hay tierras extrañas. El extraño es el viajero". La frase puede ser aplicada a la vida y la obra de Doig, que revelan una visión transformadora del mundo, con especial atención a los sentidos de la belleza y el misterio, ricos en su propuesta imaginativa pero permaneciendo fieles al momento y el lugar.

Hopper, Gauguin y Munch

Dado a conocer en la década de los años noventa del siglo pasado gracias a sus pinturas de invierno basadas en la niñez y juventud que vivió en Canadá, con cuadros de lagos solitarios y canoas en las que personas solitarias parecen mantenerse ajenas al avance, Doig siempre ha declarado que su única intención como artista es rendir homenaje a sus pintores favoritos: Edward Hopper, Paul Gauguin y, sobre todo, Edvard Munch, al que ha homenajeado una vez tras otra en los fondos atormentados con que rodea a los personajes.

Doig es una de las presencias más seductoras de arte contemporáneo La exposición de Doig, "una de las presencias más seductoras de arte contemporáneo" según Simon Groom, director de la galería escocesa, se desplazará después de Edimburgo a otro de los lugares en los que ha transcurrido la vida del artista, Canadá. Entre el 7 de febrero y el 14 de abril de 2014 estará en cartel en el Montreal Museum of Fine Arts, pinacoteca que también ha colaborado en el montaje de la retrospectiva.