Una mujer supuestamente maltratada por su marido se enfrentará a una petición fiscal de 21 años y nueve meses de prisión por matar a su marido en la localidad malagueña de Mijas cuando el asesino a sueldo que había contratado fue incapaz de dispararle.

Insultada, amenazada y golpeada

El crimen fue cometido el 16 de julio de 2003 cuando la esposa, "aprovechando la siesta que habitualmente dormía su marido", disolvió cuatro pastillas de un tranquilizante en los medicamentos que habitualmente tomaba y envió un mensaje telefónico a la persona que había contratado para que lo asesinara por 15.000 euros.

La presunta asesina sufría insultos, amenazas e incluso maltrato físico

Según el relato acusatorio, la presunta asesina sufría frecuentes insultos, amenazas e incluso maltrato físico por parte de su marido, "por lo que decidió poner fin a esta situación quitándole la vida, al entrar en una situación cada vez más crítica en la que primaba lo que entendía como defensa en última instancia de su vida futura y la de su hijo de once años".

En el banquillo de los acusados también se sentarán dos hombres acusados de ayudar a la mujer a preparar y perpetrar el crimen y de un delito de tenencia ilícita de armas prohibidas.

Por todo ello, estos dos acusados se enfrentarán a una petición total de 54 años de prisión, según el relato acusatorio.

Asesino a sueldo

Indica que en abril de 2003 la mujer conoció por motivos laborales a P.J.C., con el que "llegó a intimar", al que le contó que ahorraba para contratar a una persona que matara a su marido y que le dijo que quería ayudarla y la puso en contacto con uno de sus trabajadores.

El empleado decidió realizar el trabajo por 15.000 euros por lo que la mujer sacó 6.000 euros de una cuenta personal y el resto lo cogió de una cuenta de la empresa para la que trabajaba y de la que ella era titular.

El empleado dijo en junio a su jefe que ya había adquirido una pistola del calibre 9 milímetros Parabellum sin licencia ni permiso y un día antes del crimen los tres procesados se reunieron para preparar la acción en la vivienda conyugal aprovechando la siesta que habitualmente dormía la víctima.

Incapaz de disparar

El 16 de julio de 2003, cuando la mujer comprobó que su marido ya se había dormido, envió un mensaje al supuesto asesino a sueldo para confirmarle la hora en que debía personarse en la vivienda y éste llegó sobre las 18.00 horas, pero al dirigirse a la habitación con la intención de acabar con su vida "fue incapaz de disparar".

La mujer cogió el arma y, desde muy corta distancia, le disparó en la cabeza

El ministerio público relata que debido a ello, la mujer, que estaba también en la habitación, cogió el arma y desde muy corta distancia le disparó en la cabeza causándole la muerte.

La pistola se la llevó el otro acusado que la arrojó a un contenedor y cuando la policía tomó declaración a la mujer como esposa del difunto "ésta confesó su participación" y la de los otros dos procesados.

En el domicilio conyugal, la Policía encontró seis plantas de marihuana, con un peso aproximado de 1.895 gramos, que cultivaba la mujer para su posterior venta, por lo que el fiscal también le imputa un delito contra la salud pública.