Nueve personas perdieron este lunes la vida y otras 22 resultaron heridas de diversa consideración al salirse de la vía un autobús de línea que cubría el trayecto Serranillos-Ávila, en la localidad abulense de Tornadizo, en la bajada del puerto de La Paramera.

El conductor, que resultó ileso, declaró en dependencias de la Guardia Civil de Ávila y se encuentra a la espera de pasar a disposición judicial.

El siniestro se produjo sobre las 8.40 horas cuando el autobús, con 16 años de antigüedad y con todos los permisos en regla, se salió de la vía en el kilómetro 123 de la N-403, a la altura de la citada localidad abulense por causas que están siendo investigadas, aunque en un principio se ha barajado un posible exceso de velocidad.

A consecuencia del impacto perdieron la vida nueve de los viajeros mientras que otros 22 resultaron heridos, por lo que fueron evacuados hasta el hospital de Ávila y hasta diferentes centros de salud, mientras que una niña de 6 años fue trasladada en helicóptero hasta el Clínico de Salamanca, donde permanece ingresada en la UCI en estado grave.

Otros dos de los pasajeros heridos muy graves también fueron derivados desde Ávila hasta el Clínico de Salamanca, mientras que los atendidos en los centros de salud fueron dados de alta.

Nada más conocerse el accidente, el delegado del Gobierno, Ramiro Ruiz Medrano, canceló su agenda para trasladarse hasta el lugar, donde quiso conocer en persona la situación de los heridos y las causas del siniestro del autobús, perteneciente a la empresa Cevesa y cuyo conductor resultó ileso.

Ruiz Medrano, que tachó la jornada de "dramática para Ávila y para Castilla y León", confirmó que la mayoría de los fallecidos viajaban en la parte derecha del autobús, al tiempo que explicó que se había habilitado el polideportivo 'Carlos Sastre' para prestar apoyo psicológico a los familiares de las víctimas, además de activarse el teléfono 800 200 122 para atender e informar a las familias.

Además, hasta el escenario del siniestro también se trasladaron por la mañana el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Antonio Silván, quien quiso visitar a los heridos, y ya por la tarde el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, entre otras autoridades.

A las puertas del Hospital Nuestra Señora de Sonsoles de Ávila, el ministro explicó que, en el marco de unas diligencias que son "secretas", apuntó que el autobús siniestrado es de 1997 y "el seguro y la ITV se encuentran en orden y con regularidad", habiéndose practicado al conductor los test de alcohol y drogas, que dieron negativo.

El tacógrafo,

Prueba clave

"No hay dato que se pueda aportar más allá de lo que pueda aportar el tacógrafo", advirtió Jorge Fernández Díaz, tras indicar que el siniestro se produjo en una "zona bien señalada" y que el mismo es el más grave desde el que se registró en Málaga hace cinco años, también con nueve víctimas.

Por su parte, el presidente de Castilla y León, que acompañó a Fernández Díaz y a la directora general de Tráfico, María Seguí, anunció que la Comunidad guardará luto oficial durante tres días y hasta este miércoles, decisión que, según explicó, se adopta como testimonio "del dolor" de la región ante la pérdida de vidas humanas en el "grave" accidente, además de que trasladó desde la Junta su "solidaridad" con los familiares de las víctimas y su "condolencia y respeto".

Las muestras de condolencia se extendieron por toda la Comunidad, desde los diferentes partidos políticos hasta las instituciones, que expresaron su pésame y dolor por "un lunes negro" en la carretera.

La noticia del siniestro también llevó al Papa, Jorge Mario Bergoglio, a transmitir, a través del obispo de Ávila, Jesús García Burillo, su pésame a las familias de las víctimas y "aliento y consuelo" a todos los heridos, a los que deseó una "pronta y total recuperación".

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