El segundo violando del Eixample, Alejandro Martínez Singul.
El segundo violando del Eixample, Alejandro Martínez Singul. ARCHIVO

La letrada María José Varela, abogada de algunas de las víctimas del segundo violador del Eixample, ha asegurado este jueves que Alejandro Martínez Singul obtiene placer "humillando y haciendo daño a las mujeres" y por ello ha dudado de la efectividad de la denominada castración química. Martínez Singul fue puesto en libertad este jueves.

En todo caso, es la sociedad la que tiene que protegerse de él"La castración química -ha dicho Varela en declaraciones a EFETV- es algo negativo. Considero regresivo intervenir en el cuerpo de una persona. Eso era normal en la Edad Media pero no ahora. Tampoco estoy de acuerdo en que él sea el responsable del tratamiento que va a seguir, porque eso es entender que se trata de un problema de fogosidad y de impulso sexual".

Para la abogada, el problema de Martínez Singul es que obtiene placer "humillando a las mujeres y causándoles daño" y si se limita su impulso sexual con fármacos "puede atacar a las mujeres de otra manera".

Varela también ha expresado su contrariedad por la forma en que se ha producido la puesta en libertad de Martínez Singul. "Estoy en contra de que los Mossos hayan ido a buscarlo y que haya salido a las doce y un minuto de la noche. Ni que hubiera que protegerlo de alguien, en todo caso, es la sociedad la que tiene que protegerse de él. No entiendo por qué no ha salido por su propio pie, como cualquier preso que ha cumplido su condena". ha denunciado.

Reincidencia pese a la vigilancia

A la abogada le parece bien que Martínez Singul sea sometido a vigilancia, pero ha advertido que es una persona "astuta" y que en 2009 ya se arbitró una vigilancia y cometió otro delito por el que ahora ha cumplido condena.

Ante esta situación, la letrada ha reclamado: "Hay que afinar bien (la vigilancia) para evitar que vuelva a cometer otros delitos".

María José Varela fue abogada de nueve de las víctimas de Martínez Singul hace veinte años y ha recordado que, en aquella época, sus clientes tenían "entre 9 y 17 años y ahora son mujeres. Lo que tienen es miedo y un sentimiento de impotencia", ha dicho.

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