Desde Sevilla hasta Praga, capital de la República Checa. La distancia que separa la capital hispalense de la ciudad dorada de Europa podría llenarse con los coches que han estado en caravana a lo largo de este año en las carreteras de la provincia.

Los sevillanos han sufrido en lo que va de año casi 2.800 kilómetros de retenciones, sobre todo en los accesos a la ciudad, según los datos de la Dirección Provincial de Tráfico. Una cifra que pone de relieve las escasas medidas ejecutadas para paliar el colapso. La situación va a peor. En 2004 no llegaban ni a  1.800 km, casi un 59% menos que en 2006. La propia aglomeración de los vehículos ha sido la causa de siete de cada diez kilómetros de atascos. El resto, por accidentes (410 km) y averías (144), entre otros motivos.

La hora de salir a trabajar es el momento en el que más sevillanos se quedan atrapados: de 7 a 9.30 h. Aunque este año se ha convertido en habitual soportar retenciones  a la hora de comer (14 a 15 ó 16 h). Ocurre en tres tramos de la SE-30: en el cruce de la A-92 y el nudo de la Gota de Leche, en los puentes del V Centenario y Reina Sofía, y en el Alamillo.

Además, hay atascos matutinos a diario en la SE-30 (enlace de autovía de Utrera,  V Centenario y Reina Sofía),  A-49 y las carreteras de Mairena del Aljarafe y Coria.

La A-92 se suma al colapso

Ni en 2004 ni en 2005. La entrada a la capital hispalense desde la autovía de Málaga, aunque sufría ciertas retenciones a lo largo de un año, nunca ha llegado a considerarse un punto conflictivo en cuanto a circulación densa. Este año ha cambiado. Los casi continuos colapsos matutinos (de 7.30 a 9 h) la han convertido en uno de los seis tramos con más caravanas de Sevilla.