El director de la Refinería de Santa Cruz de Tenerife, Salvador García, ha indicado este jueves que el complejo ha reducido la ratio de emisión de dióxido de carbono por tonelada de crudo un 12,4 por ciento gracias a la mayor eficiencia de las actividades, pese a que la emisión global se ha incrementado por la mayor producción de la planta.

En una rueda de prensa en la que ha presentado la memoria ambiental de la refinería el año pasado, ha destacado también que las emisiones de SO2, NOx y partículas PM10 han alcanzado sus mínimos históricos, con un descenso del 60 por ciento en cuatro años, especialmente del dióxido de azufre (SO2) y el óxido de nitrógeno (NOx).

Según García, la refinería se somete cada año a una auditoría "voluntaria" que refuerza el compromiso de Cepsa con la "gestión responsable" y la "transparencia", con una inversión el año pasado de 23,5 millones de euros relacionados con aspectos ambientales.

Sobre la calidad del aire, ha dicho que casi una decena de estaciones transmiten información en tiempo real sobre los valores medios y el número de rebasamientos, y cree que aunque la percepción de los ciudadanos puede ser "relativa", han notado que se ha "minimizado" el impacto.

"La sociedad es más receptiva a un discurso medioambiental y puede haber discusión, pero los datos son tozudos e indican que se ha minimizado el impacto de la Refinería en la calidad del aire", ha subrayado.

En cuanto a la gestión de residuos, la Refinería trató el año pasado más de 26.000 toneladas de aceites industriales de las islas y más de 99.000 toneladas de residuos oleosos MARPOL.

La refinería aporta "muchos beneficios" a santa cruz

García ha insistido en que no es "posible" acometer el traslado de la refinería ya que la tendencia en Europa es "adecuar" las instalaciones al consumo de mercado, y es "raro" que se construya alguna nueva salvo en "países emergentes" como China o India, donde se prevé aumento de demanda de combustible.

En su opinión, la refinería aporta "muchos beneficios" a la capital tinerfeña, con un impacto económico de casi 20 millones de euros al año hasta el punto de que representa un 60 por ciento de la actividad del puerto de Santa Cruz de Tenerife.

Además, ha comentado que durante las semanas de parada —para reacondicionar las instalaciones— hay unas 1.000 personas trabajando en la capital, mano de obra "muy cualificada" y de alto poder adquisitivo "que repercute en el consumo".