El portavoz parlamentario de IULV-CA, José Antonio Castro, ha defendido la compra por parte del vicepresidente del Gobierno y consejero de Administración Local y Relaciones Institucionales, Diego Valderas, del piso de su vecino —embargado por una entidad financiera—, argumentando que se trata de una acción que "ha formado parte de la cotidianidad de este país".

Así ha contestado Castro a los periodistas que, en rueda de prensa, le han preguntado acerca de la información que publica este jueves el diario 'ABC' y en la que se afirma que Valderas compró en 1995 "el piso de enfrente del que ya tenía en su pueblo, Bollullos del Condado (Huelva), directamente a la Caja de Ahorros El Monte justo después de que esta entidad desahuciara a su propietario, M.J.A., que tras quedar en el paro, no pudo seguir pagando un préstamo que debía a la citada caja".

Según Castro, "estamos hablando de algo que ha formado parte de la cotidianidad durante mucho tiempo de este país, y es que se han embargado viviendas que han pasado al stock de entidades financieras y que, a su vez, se han puesto a la venta". "Por lo tanto, tendría que estar opinando sobre lo que han hecho miles y miles de ciudadanos en las mismas condiciones", ha apostillado.

Con todo, el portavoz de la formación de izquierdas ha recordado que la vivienda se compró en 1995 y que hacía ya "más de tres años" que estaba embargada, por lo que ha rechazado que se saquen "conclusiones políticas" de la compra de una casa "legalmente establecida".

"Si se quieren sacar conclusiones políticas me parece muy respetable, aunque personalmente creo que no es lo prudente", ha remachado tras intentar restar importancia a este asunto ejemplificando que él mismo compró un piso embargado por un banco a una sociedad inmobiliaria y que no por eso es un "Robin Hood".

Tras insistir en que han sido "muchas las familias que han encontrado piso después de que fueran embargados bien a personas físicas o a personas jurídicas", y tras ser cuestionado sobre la veracidad de que el vecino de Valderas le ofreciera el piso a Valderas por la cantidad que a él le quedaba por pagar (ocho millones de pesetas), Castro ha dicho desconocer este extremo. "Yo sé que a quien se lo compra es al propietario del inmueble, que era el banco", ha concluido.

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