«Ahora, Viganella ya tiene sol»
Alba Fontenla, muy abrigada, activa el botón que ha llevado la luz a Viganella.
«Al viaje le doy un diez. Ha sido muy guay. Me encantaría volver a ese pueblo. La nieve, las montañas, las casas y comer con el alcalde pizza y pasta es lo que más me ha gustado. Lo que menos, la trufa y que mi maleta se perdió en el aeropuerto de Barajas (Madrid)». Así resume Alba Fontenla Martín, su aventura en los alpes italianos.

La pequeña llegó el pasado lunes de Viganella, un pueblo escondido entre montañas cuyos 200 habitantes viven en la sombra, sin luz solar, desde noviembre a febrero. El pasado domingo, ella lo iluminó gracias a un espejo gigante colocado a 1.000 metros y que permitió que el sol se reflejara en su plaza.

«Cuando pulsé el botón fue emocionante. Ahora Viganella tiene luz del sol», dice Alba, quien se alegra de haber conocido otra cultura y de valorar el sol. «Lo necesitamos. Sin él estaríamos más enfermos», dice la niña.

Al encuentro de la luz no faltó el cura del pueblo que ante televisiones de todo el mundo bendijo el acto. Hubo flamenco, degustación de jamón de Huelva, vinos del Condado y productos de la región piamontesa.

Alba Fontenla dejó allí su dibujo de la luz de Huelva con el que ha ganado este viaje. Lo pondrán en un museo. Su maleta vuelve repleta de regalos. En marzo, una delegación de Viganella visitará Huelva y Cortelazor, el pueblo de Alba.