La luz de la esperanza se atenúa para 21 familias que necesitan un ‘bebé a la carta’ para salvar a su hijo enfermo. La comisión de sabios del Ministerio de Sanidad que estudiaba esta petición denegó el pasado 3 de diciembre las 21 solicitudes. Así, de las 24 demandas de este tipo registradas en España, este comité sólo aprobó tres, en Valencia, Murcia y Salamanca.

Estas familias tienen un hijo con una enfermedad tan grave como desconocida, y sólo ofrecen dos formas de salvar al niño: la primera es recibiendo un trasplante de médula de alguien genéticamente compatible. La segunda es engendrar un niño compatible.

Ahí es donde la ciencia entra en juego. Los científicos deben escoger entre varios embriones fecundados in vitro por los padres, aquel que tenga una genética coincidente con el niño enfermo. Después, este embrión se coloca en el útero de la mujer. Cuando nace la criatura, los médicos toman las células madre del cordón umbilical.

Luego se quema con láser la médula de su hermano mayor enfermo y se colocan esas células madre. La naturaleza hace el resto: esas células se convertirán en médula ósea al de unos días.

Es una novísima técnica legalizada en España en mayo pasado. Eso sí, sólo para casos excepcionales y cuando sea el único remedio posible. Los sabios que examinan cada caso van con pies de plomo. No quieren abrir una fisura a la posibilidad de crear superniños: hijos seleccionados genéticamente para ser más fuertes.

Sanidad no ha dado las razones concretas de cada caso, pero sí las generales: que el niño moriría antes del nacimiento del ‘bebé a la carta’, que no se había buscado un donante, o que había otras vías posibles.

Sólo tres autorizaciones

Los tres primeros diagnósticos preimplantacionales, que permiten concebir un hijo sano para salvar a otro enfermo, fueron autorizados el 4 de diciembre por la Comisión Nacional de Reproducción Asistida. La práctica es legal desde que el pasado mes de mayo se aprobara la Ley de Reproducción Humana Asistida. Las tres familias tienen niños de corta edad afectados por la betatalasemia mayor y la anemia de Fanconi.

Tener un hijo con la cura bajo el brazo

Ricardo Alonso. Tiene un hijo con anemia de Fanconi.

"Se acaba el tiempo para mi niño"

"Mi hijo necesita un hermanico que lo salve". Ricardo Alonso tiene un niño de tres años con anemia de Fanconi, una enfermedad que deriva en leucemia y que castiga al niño con deformaciones y dolores.

Desde Paternain (pueblo a las afueras de Pamplona) está tramitando la petición para tener un ‘bebé a la carta’ que le salve. "Si no, iremos a una clínica de Chicago. El tratamiento allí cuesta 60.000 euros. Hemos puesto la casa y el coche a la venta". Ricardo ha abierto una cuenta para préstamos de particulares que devolverá: 30080090221311010019. También un móvil para donantes de médula ósea: 609 76 71 33.

Agarrarse a un clavo ardiendo

Sólo uno de cada cuatro intentos para tener un ‘bebé a la carta’ triunfan, según explica Gorka Barrenetxea, responsable de la unidad de reproducción asistida de la Clínica Quirón de Bilbao. Así y todo, defiende esta vía: "Nacerá un niño que salvará a su hermano mayor; cuántos niños se tienen sin quererlo o por salvar una pareja", reflexiona.