El catedrático emérito de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid Tomás Ramón Fernández Rodríguez ha constatado que España tiene un Estado autonómico "débil, disfuncional y en buena parte ingobernable" conformado por "17 estaditos muy orgullosos de haberse conocido". A su entender, la crisis ha demostrado que "no se puede financiar", por lo que ha abogado por reducir el número de autonomías.

En el marco del curso sobre 'El futuro del Estado autonómico' organizado por la Escola Galega de Administración Público (EGAP), Tomás Fernández se ha remitido al proceso de articulación del Estado autonómico, entre 1978 y 1983, y ha incidido en que éste no fue resultado de la reflexión de los constituyentes sino fruto de una "dinámica política atropellada".

"El Estado de las Autonomías se hizo a empellones", ha proclamado el catedrático emérito, quien ha admitido que había "una demanda generalizada de autonomía" y que el actual modelo es el fruto de un movimiento de "mimetismo y emulación". Y es que, ha alegado, los nacionalismos en España —en alusión al vasco y al catalán— son, a diferencia de lo que ocurre en otros países, los nacionalismos "de los ricos".

En este escenario de "dinámica política atropellada" y "mimetismo", ha interpretado que "pudo salir de todo" y lo que nació fue una España "de 17 estaditos muy orgullosos de haberse conocido", un Estado plural "muy grande" y en el que faltan mecanismos de cohesión que aseguren "que la orquesta toca la misma partitura".

Así, ha constatado que las 17 comunidades han reproducido "todos los chismes del Estado", con independencia de que "funcionen o no" y se han dotado "de una o varias de televisiones" o de sus propios consejos consultivos, por ejemplo.

Propuesta de reforma

Convencido de que si el modelo de Estado lo hubiesen articulado los constituyentes en base a sus reflexiones y no hubiese nacido como consecuencia de una "dinámica política" el resultado sería "muy distinto", ha considerado conveniente, más de 30 años después de este proceso, "pararse a pensar" sobre una reforma.

Así, ha asegurado que él no es partidario de "prescindir" del Estado de las Autonomías "ni por arriba ni por abajo", para añadir que sigue existiendo una opinión "muy mayoritaria" en la sociedad favorable a su continuidad, aunque crezca el número de personas que desearían "la recentralización y volver al Gobierno único".

En cualquier caso, ha defendido la necesidad de una reforma para lograr la "sostenibilidad" y ha argumentado que debería estar asentada, como primer pilar en la reducción del número de autonomías. "Si los constituyentes hubiesen podido decidir no se hubieran constituido 17 autonomías. No puede haber comunidades autónomas de 300.000 o 500.000 habitantes", ha alegado.

En segundo término, se ha mostrado partidario de "repartir con precisión" las competencias del Gobierno central y de las autonomías para evitar "vivir en una perpetua inseguridad".

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