Protección Civil de la Generalitat mantiene este miércoles la fase de emergencia del Plan Inuncat por la situación que vive la Val d'Aran por las inundaciones provocada por la crecida de los ríos, a pesar de que su caudal ha disminuido.

Según ha informado Protección Civil, un total de 323 personas continúan desalojadas en Aran y el Pirineo de Lleida —en Llavorsí hay seis personas en Aldi que se han quedado por voluntad propia, sin que corran peligro—, unos 1.400 abonados de Endesa continúan sin suministro eléctrico y siguen las afectaciones en la telefonía fija y de móvil.

El transporte escolar en la Val d'Aran se ha suspendido, y las escuelas permanecen abiertas solo para acoger a los que vayan; en la comarca del Pallars Sobirà se han suspendido el transporte que pasa por las localidades de Llavorsí, Esterri, Rivera de Cardós y Alins.

El teléfono 112 ha recibido 75 llamadas referidas a 65 incidencias, y una quincena de municipios de Aran y el Pirineo leridano han activado sus planes municipales de protección civil.

El conseller de Interior de la Generalitat, Ramon Espadaler, ha asegurado que se vuelve "gradualmente" a la normalidad aunque con prudencia, y que los esfuerzos se centran en el regreso de los desalojados a sus hogares y evaluar los daños en infraestructuras como carreteras y prestación de servicios básicos.

Respecto a si es necesario debatir la limpieza del cauce de los ríos, ha asegurado en declaraciones a TV3 recogidas por Europa Press que se tiene que hacer con serenidad, escuchar a todas las partes y ver si son necesarias modificaciones.

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