Las zonas turísticas de Madrid sucumben al deterioro: grafitis, señales ilegibles, inseguridad...

  • Hay degradación en Gran Vía y Plaza de España, pavimento mal conservado en el Prado, sensación de inseguridad junto a Sol, pintadas por toda la ciudad...
  • Urbanistas e historiadores creen que Madrid "no cuida la imagen que da al turista", pese a que vienen más de 8 millones al año y aportan el 9% del PIB.
  • El Ayuntamiento reconoce que la marca Madrid es "mejorable", que falta un "icono identificable" y que el desconocimiento del inglés es un problema.
  • En el lado positivo: la gastronomía, el precio y la cercanía de otras ciudades. 
Una señal turística en Gran Vía, indicando la dirección de la Puerta del Sol, con gran parte de su leyenda tapada por pegatinas y grafitis.
Una señal turística en Gran Vía, indicando la dirección de la Puerta del Sol, con gran parte de su leyenda tapada por pegatinas y grafitis.
JORGE PARÍS

Los turistas que eligen Madrid como lugar de destino vienen buscando una ciudad hospitalaria, multitud de bares para salir de tapas y referentes culturales como el museo del Prado. Al llegar, se encuentran con todo eso. Pero junto a la oferta gastronómica, cultural y de ocio se dan de bruces con otra realidad que también define a la ciudad: las zonas más turísticas de Madrid están sucumbiendo al deterioro, con decenas de comercios cerrados en calles tan emblemáticas como la Gran Vía, grafitis y falta de mantenimiento alrededor de monumentos históricos, señales ilegibles en todos los itinerarios turísticos y sensación de inseguridad en el entorno de Sol.

"Madrid no cuida la imagen que ofrece al turista", sentencia el urbanista Francisco Herrera, presidente de la Fundación para el Progreso de Madrid. Esta dejadez en las zonas más visitadas de la ciudad contrasta con la importancia que tiene el turismo en la economía madrileña: cada año llegan a la ciudad entre 8 y 9 millones de personas (8,3 millones en 2011, el último año con datos cerrados), que aportan el 9% del Producto Interior Bruto (PIB) de la ciudad, según los datos proporcionados por el Ayuntamiento. "Madrid es una ciudad que engancha, tiene suficientes reclamos para el turista, aunque no se promociona lo suficiente y no se cuidan los entornos más visitados", añade Herrera.

Uno de los ejemplos más notables de este deterioro está en Plaza de España, uno de los puntos neurálgicos del turismo en Madrid. "Los edificios que rodean la plaza hacen muy mal efecto", apunta Isabel Gea, experta en patrimonio histórico madrileño. El rascacielos que preside la plaza está cerrado y con aspecto de abandono, mientras que los edificios del margen oriental están deteriorados después de que un grupo de okupas se introdujera en ellos. La experta en patrimonio, además, lamenta la mala imagen que producen "las cuatro fuentes del Prado, que se están deteriorando a marchas forzadas", los baches en aceras y pavimentos por toda la ciudad y las "fachadas que no se respetan ni se conservan en buenas condiciones".

Zonas históricas, sin mantenimiento

La Gran Vía es otro foco de deterioro, tanto por los locales cerrados y la desaparición del comercio tradicional, como por la sensación de inseguridad en sus calles traseras. Mientras, la falta de mantenimiento afecta a zonas como el Paseo del Prado (con baldosas levantadas y agrietadas frente al museo más visitado de la capital), a Príncipe Pío (debido al abandono de la estación del Norte, rodeada de suciedad y repleta de grafitis, en las puertas de Madrid Río) o a los alrededores de la Cuesta de la Vega (donde están los restos de los orígenes de Madrid). "Por no hablar de Sol, que se ha convertido en una plaza pastiche, con chiringuitos de todo tipo, lonas publicitarias e invadido por mimos y compradores de oro", opina Herrera. A todo ello, se suma el incremento de personas sin techo que pernoctan en puntos céntricos de la capital, principalmente bajo los soportales de la Plaza Mayor.

El Ayuntamiento de Madrid, en su Plan Estratégico de Turismo, reconoce que una de las debilidades de la ciudad es el "mejorable posicionamiento de la marca Madrid a nivel internacional" y se ha marcado el objetivo de atraer a turistas de países emergentes. Además, también han detectado problemas en el "dominio de idiomas" de los madrileños, "carencia de un icono o emblema fácilmente identificable con la ciudad" y la "necesidad de una señalética específica para las atracciones de interés turístico".

A este respecto, la falta de mantenimiento de las señales es otra de las asignaturas pendientes: en la mayoría de itinerarios turísticos, las flechas indicadoras están tapadas con pegatinas, pintadas o degradadas por el paso del tiempo, lo que dificulta la orientación de los visitantes.

"Buena calidad-precio"

Pese a las deficiencias, los expertos en turismo creen que Madrid tiene fortalezas como destino turístico de primer orden. Entre ellas, es una "ciudad amable y acogedora", tiene "personalidad propia por su patrimonio, su gastronomía y su ocio nocturno", cuenta con  la "oferta complementaria de ciudades históricas a muy poca distancia", es un "destino competitivo en relación calidad-precio" y posee una"excelente infraestructura de transportes". Por otro lado, el Ayuntamiento confía en que la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2020 sirva de trampolín para vender la capital en el exterior.

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