Un estudio sociológico encargado por UGT ha desvelado una "angustia social" más allá de las "frías cifras" en la que destaca, como novedad, que "la posibilidad de las clases medias de caer en la exclusión ha aumentado".

Los sociólogos encargados del estudio, Carmen Sabater y Sergio Andrés, han ofrecido una rueda de prensa en la que han advertido de una "quiebra del sistema", detrás de la cual está "la quiebra de las personas". Una situación que está "sentando las bases del futuro".

Andrés ha explicado que, lo más significativo del estudio, es su metodología, que es cualitativa. Así, extrae datos del Instituto Nacional de Estadística pero, además, va más allá y desarrolla 35 entrevistas en profundidad, "desgarradoras", en las que poner cara a las cifras.

"Es un relato que trasciende las cifras" y que refleja "una angustia social" que saca a la luz "fenómenos que no pueden reflejarse en las cifras"; como "la pobreza vergonzante", de quien no saca a la luz su situación o la de familias, de clase media, en las que, ahora, "los padres no cenan para que puedan hacerlo sus hijos".

"Hay gente que está auténticamente desesperada", ha explicado Sabater. Como perfil "desgarrador" se ha referido a los desahuciados. Ha asegurado que hay personas que podrían pagar algo, como cuatrocientos euros, y seguir con su hipoteca, pero los bancos no quieren llegar a un acuerdo.

Sabater se ha referido a personas que, al perder su casa, "ya no son personas, han perdido su dignidad, se sienten fracasados". "Hay mucha vergüenza", ha añadido, "porque Logroño es un ciudad clasista con dramas escondidos y una alta desigualdad".

Una de las cuestiones que más ha "impactado" a los sociólogos es el "drama de cómo se quiebran los proyectos vitales" porque, si bien antes el perfil de pobre estaba dibujado, "ahora son mi vecino, mi hermano, mi madre o nosotros mismos". Personas, incluso, que "han pasado de voluntarios a beneficiarios" de proyectos sociales.

Cronificación de la pobreza

Se produce una intensificación de la pobreza tradicional, que se visibiliza, y un empobrecimiento de las clases medias unida a una disminución de la calidad de vida.

El riesgo de pobreza severa en La Rioja es del 9,7 por ciento, frente a un 6,3 del año pasado y un siete por ciento de la media nacional. La Rioja es la segunda comunidad autónoma. El de pobreza moderada es del 24,4 por ciento, frente al 21,8 de la media nacional.

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