David Cameron
El primer ministro británico, David Cameron, responde a los periodistas durante su visita eal escenario de los atentados de la maratón de Boston ocurridos el pasado 15 de abril. GUNTHER / EFE

Varios líderes empresariales de Reino Unido han criticado a los diputados euroescépticos que piden la salida del país de la Unión Europea (UE), al considerar que dan prioridad al aspecto político por encima del económico, según han afirmado en una carta publicada este lunes en el diario The Independent.

El argumento económico para quedarse en la UE es abrumador Así, un total de 19 empresarios, entre los que se encuentran directivos de Shell, BT, Lloyds Banking Group y Deloitte, han mostrado su preocupación por el debate que se ha producido a raíz de la promesa del primer ministro, David Cameron, de convocar un referéndum sobre la permanencia o salida de Reino Unido de la UE si los conservadores ganan las elecciones de 2015.

A juicio de los firmantes de la carta, la participación de Reino Unido en el bloque europeo aporta al país unos ingresos de 108.560 millones de euros al año, por lo que "el argumento económico para quedarse en la UE es abrumador". No obstante, reconocen que son necesarias reformas para proteger la City, el centro financiero de Londres y pulmón económico del país.

"Lo que ahora deberíamos hacer es luchar duro para conseguir una Europa más competitiva, para combatir las críticas de los que defienden nuestra salida", piden los empresarios, que aseguran a los diputados euroescépticos que "los beneficios de la participación superan de manera abrumadora a los costes, y sugerir que es lo contrario es colocar la política por delante de (la razones) económicas".

Cameron, en el poder desde 2010 en coalición con los liberaldemócratas, ha prometido buscar una reforma en la UE y convocar un plebiscito sobre la permanencia en el bloque antes de 2017 si gana los comicios en 2015. Sin embargo, las presiones de los euroescépticos a favor de que ese compromiso fuese mencionado en el programa de Gobierno para el curso parlamentario actual ha provocado una fuerte tensión en las filas de su partido. Esto ha hecho que la semana pasada los conservadores presentasen un borrador de legislación sobre el compromiso futuro de convocar la consulta.