Las fuerzas del régimen sirio, apoyadas por milicianos del grupo chií libanés Hizbulá, lanzaron este domingo una amplia ofensiva para recuperar el bastión rebelde de Al Quseir, coincidiendo con un nuevo rechazo del presidente Bachar al Asad a abandonar el poder.

Al Quseir, fronteriza con el Líbano y blanco desde hace días de los ataques de las tropas gubernamentales y los combatientes de Hizbulá, sufrió en esta jornada fuertes bombardeos y enfrentamientos entre este bando y los rebeldes que causaron más de setenta muertos.

El general rebelde Abdel Halim Ganun, comandante de brigadas del Ejército Libre Sirio (ELS) en Al Quseir, explicó a la agencia EFE por teléfono que la fuerza combinada utilizó "todo tipo de misiles, aviones Mig y barriles de explosivos" para bombardear esta localidad.

El número de víctimas va a aumentar porque hay cientos de heridos y la mayoría se encuentra en estado crítico"Tenemos pruebas y cadáveres de milicianos de Hizbulá con sus carnés de identidad en Al Quseir, que confirman que este grupo ha participado en la operación", afirmó el general.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó en un comunicado de renovados bombardeos con aviones y artillería pesada y situó la cifra de víctimas en 70 muertos, entre ellos tres mujeres, 48 rebeldes y 20 integrantes de la milicia libanesa.

Entre los miembros de Hezbolá fallecidos se encontraría, según la cadena Al Arabiya, uno de sus principales comandantes de campo: Fadi Mohammed al Jazzar, nacido en Beirut, condenado a cadena perpetua en 1991 por participar en un ataque en la frontera entre Líbano e Israel, y liberado a principios de 2004 como parte de un intercambio de prisioneros con Israel.   

"El número de víctimas va a aumentar porque hay cientos de heridos y la mayoría se encuentra en estado crítico", indicó el Observatorio, una organización afiliada a la oposición siria que cuenta con fuentes en el interior del país.

Versiones opuestas

La versión oficial apuntó a que el ejército logró tomar el control del céntrico ayuntamiento de Al Quseir y continúa persiguiendo a los "terroristas", como se refieren las autoridades a la oposición armada.

Según la agencia estatal de noticias Sana, unidades de las Fuerzas Armadas restauraron la seguridad en el centro de Al Quseir y causaron "grandes pérdidas en las filas de los terroristas".

Sin embargo, los grupos de activistas negaron que las tropas gubernamentales controlen lugares clave de la ciudad y afirmaron que los combates persisten para frenar al ejército y los milicianos de Hizbulá.

La implicación de Hizbulá en el conflicto sirio es denunciada desde hace meses por la oposición siria, y el líder del grupo chií Hasan Nasralá aseguró recientemente que no dudará en defender al régimen de sus enemigos, como Estados Unidos, Israel o los grupos "takfiríes" (radicales islámicos).

Por ello, la Coalición Nacional Siria (CNFROS) pidió este domingo la actuación de la Liga Árabe para cesar la intervención en el conflicto sirio de Hizbulá y de Irán, principal aliado de Damasco en la región.

El presidente del comité legal de la CNFROS, Haizam Maleh, explicó en El Cairo que ha solicitado al secretario general de la Liga Árabe, Nabil el Arabi, que intervenga ante el Consejo de Seguridad de la ONU para dar una salida a esta situación.

En un comunicado, la CNFROS alertó de que las fuerzas del régimen se preparan para "irrumpir en Al Quseir y perpetrar una nueva masacre de civiles".

Al Asad no renunciará

La ofensiva contra Al Quseir coincidió con la publicación de una entrevista de Al Asad en el diario argentino "Clarín", en la que rechazó de nuevo la posibilidad de renunciar al poder para concluir la crisis en su país, ya que ha sido elegido y es el pueblo quien decide su permanencia.

Al Asad considera "inadmisible" que fuercen su salida porque "Estados Unidos lo quiere o porque los terroristas lo piden", y subrayó que el factor más importante que ha agravado el conflicto es la intervención extranjera.

En cuanto al uso excesivo de la fuerza y la gran cantidad de víctimas mortales, el mandatario afirmó que muchos de los fallecidos "son extranjeros que vinieron a matar al pueblo sirio" y que su régimen "responde según el tipo de terrorismo que afronta".

Sobre esa intervención extranjera, Al Asad acusó también a Israel de respaldar directamente a los grupos terroristas, con apoyo logístico e instrucción sobre qué sitios atacar, pero negó que en las filas gubernamentales haya extranjeros.

Aunque admite que hay miembros de Hizbulá e iraníes en Siria, subraya que estos ya se encontraban en el país antes de que estallara la crisis, para la que numerosos esfuerzos internacionales no han hallado una solución.

La última iniciativa es una conferencia propuesta para finales de mes por EEUU y Rusia, que pretende reunir a representantes del régimen y de la oposición.

Al respecto, Al Asad señaló que espera que "configure un encuentro internacional para ayudar a los sirios", aunque lamentó que muchos países occidentales no quieren efectivamente una solución en Siria.