Muestran fotos inéditas de las más memorables sesiones de David Bowie con Brian Duffy

  • La recuperación del archivo de Duffy, que quemó sus negativos en un ataque de decepción, saca a la luz imágenes reveladoras de la etapa más brillante de Bowie.
  • "Duffy Archive presents David Bowie" permite entrar en el cómo se hizo de la compleja puesta en escena del diseño de discos como "Aladdin Sane" y "Lodger".
  • También hay imágenes del rodaje del primer largometraje de ficción del músico, "El hombre que cayó a la Tierra" (1976).
David Bowie es preparado para ser retratado como víctima descoyuntada de un accidente para la cubierta de "Lodger"
David Bowie es preparado para ser retratado como víctima descoyuntada de un accidente para la cubierta de "Lodger"
© Brian Duffy

Dos de las fotos con más poder sugestivo de las muchas que retratan la carrera multiforme de David Bowie son las cubiertas de los discos Aladdin Sane (1973) y Lodger (1979). En la primera, una de las imágenes más veneradas del músico, un rayo de maquillaje le parte el rostro meditante y de ojos cerrados —el disco es un homenaje a su medio hermano esquizofrénico, que se suicidaría en 1985 en las vías de un tren—. En la segunda, Bowie aparece en un plano cenital de estilo forense: está desmadejado, con los miembros rotos y la piel contusionada, como si fuera la víctima de un accidente.

Ambas tomas están firmadas por el mismo hombre, Brian Duffy (1933-2010), y dicen bastante de la imaginativa y oscura creatividad de uno de los fotógrafos más duros, anárquicos y salvajes del Reino Unido. Era el más veterano del clan conocido como los Terrible Three (los Tres Terribles) —con Terry O'Neill (1938) y David Bailey (1938)—, más tarde bautizados como la Black Trinity (la Trinidad Negra) por su comportamiento sin compasión en los escenarios de las noches locas londinenses. Retrataron  con voracidad la noche londinense de los años sesenta y setenta, su lema era "sin prisioneros" y hacían fotos, como dijo alguien, como si cada disparo fuese un asalto sexual.

"¡Soy el único dios de mi trabajo!"

La obra de Duffy —un catálogo de todos quienes fueron algo en el Londres bullicioso y libertino, desde John Lennon hasta Jean Shrimpton— estuvo a punto de perderse para siempre en 1979. En un arranque de rabia y decepción, el artista prendió fuego a sus negativos al grito de "¡soy el único dios de mi trabajo!". Desde entonces se retiró, vivió enclaustrado, dedicado sobre todo a emborrcharse y murió en 2010 de un cáncer de pulmón. No volvió a hacer ninguna foto desde que encendió la hoguera.

Después de varios años de rastreo, trámitación y recolección para localizar copias de los negativos destruidos en redacciones de revistas, editoriales y colecciones particulares, los herederos del colérico autor han logrado recobrar bastante material y lo gestionan a través de la empresa The Duffy Archive. Parte del material sale a la luz ahora en la exposición Duffy Archive presents David Bowie, que exhibe la Whitecloth Gallery, en Leeds (Reino Unido), hasta el 15 de julio.

Saludable momento comercial

Sin ocultar que la iniciativa aprovecha el saludable momento comercial de Bowie y con la percha del 40º aniversario de la edición de Aladdin Sane —cuya cubierta es la imagen de marca de la muestra del año en Inglaterra, David Bowie is..., la de más éxito de público que haya organizado nunca el Victoria & Albert—, la gente de la galería de Leeds ha montado una colección de sumo interés que revela el cómo se hizo y la compleja puesta en escena de las sesiones de Aladdin Sane y Lodger.

También hay una expresiva colección de retratos de los colaboradores más cercanos a Bowie a comienzos de los setenta, entre ellos su primera esposa, Angie Bowie, los músicos que le acompañaban (The Spiders from Mars: el feroz guitarrista Mick Ronson, el bajista Trevor Bolder, el baterista Woody Woodmansey...) y Pierre LaRoche, el maquillador que trabajó la cara del cantante para la inolvidable portada de Aladdin Sane, definida como la Mona Lisa del arte pop.

Versión en negativo

Todas las tomas que hizo Duffy en la sesión pueden verse en las hojas de contactos y copias mostradas en la exposición, entre ellas una espectacular versión en negativo que llegó a ser considerada para aparecer en el álbum.

Duffy Archive presents David Bowie se completa con el complejo making-off de Lodger —con el músico yaciendo en una estructura metálica que adaptaba su cuerpo a la imagen del ser descoyuntado que apareció en el disco— y con fotos de rodaje de la película El hombre que cayó a la Tierra (Nicolas Roeg, 1976), el primer papel protagonista en un largomteraje de Bowie, que interpreta a un alienígena viviendo entre humanos.

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