"¿Qué hago?, ¿replanteo mi árbol genealógico?", señala Santiago. "Nunca lo cambiaré. Si a alguien le resulta ofensivo, que se aguante", explica Isidro. "No creo que moleste a ningún musulmán", afirma Juana. Ninguno reniega del apellido que comparten, Matamoros.

En España hay 3.620 personas con un Matamoros tras su nombre, de las que 45 tienen incluso los dos apellidos igual, según el INE.

Ninguna de ellas lo ha querido cambiar en el último año alegando que sea contrario al decoro u ofensivo, tal y como permite la ley, según fuentes del Ministerio de Justicia, que gestiona el Registro Civil Central.

Y eso que parte de la comunidad musulmana española se ha mostrado este año muy crítica con las tradicionales fiestas de Moros y Cristianos, en las que, por ejemplo, se explota con petardos la cabeza de un muñeco que representa al profeta Mahoma o se venera a San Jorge y al apóstol Santiago Matamoros, que vencieron a los soldados sarracenos.

Fiestas de islamofobia

"Estas fiestas no tienen cabida en la España democrática. Son representaciones de islamofobia y racismo", señala Félix Herrero, presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas.

Para Francisco López, portavoz de la Unión Nacional de Entidades Festeras de Moros y Cristianos, "estas críticas están hechas desde el desconocimiento. Estas fiestas no son ofensivas. Desde los años setenta se acordó eliminar todos aquellos actos que hirieran sensibilidades".

En Orxeta, Alicante, el Consistorio recibió en octubre una carta de un hombre, que firmaba como Hassan Ali Ben, exigiendo la retirada de la iglesia de la imagen de Santiago Matamoros. "No le hemos dado importancia. No ofendemos a la comunidad islámica", explica su alcalde.

En Biar veneran a ‘la Mahoma’

En España, más de 400 municipios celebran todos los años las tradicionales fiestas de Moros y Cristianos. No todas evocan el triunfo cristiano sobre las huestes musulmanas. En Biar, por ejemplo, pueblo de Alicante (3.500 habitantes), ‘la Mahoma’ (que representa al profeta) es la principal protagonista de su fiesta. Esta figura es venerada como si de una imagen religiosa se tratara por los vecinos, que le presentan sus respetos. "La escasa comunidad musulmana de Biar participa de la fiesta y nunca se ha molestado", señalan en el Ayuntamiento.